Siete propósitos de año nuevo para el autónomo que sí se pueden cumplir

El año nuevo siempre se inicia con muy buenas intenciones. Pero lo cierto es que ese ímpetu inicial que tenemos para cambiar determinados aspectos de nuestra vida personal o profesional acaba diluyéndose como un azucarillo. Para que esto no ocurra y seguir manteniendo a lo largo del tiempo los cambios que nos hemos propuesto hasta convertirlos en hábitos, vamos a ver siete propósitos de año nuevo para el autónomo que sí se pueden cumplir.

Muchas veces no es tanto el objetivo que se persigue, sino lo lejos que se encuentra la meta. Es fundamental que para que se produzca un gran cambio antes se hagan pequeños cambios de hábitos, de acciones que repetimos diariamente. De esta forma, al incorporarlas a nuestra rutina diaria, logramos que se produzca un importante paso adelante. Y sobre todo son rutinas que ya adquirimos y mejorarán nuestro día a día como autónomos.

Propósitos de año nuevo para el autónomo: cambio de hábitos

Por lo tanto, para lograrlo, es básico fijar toda nuestra concentración en un sólo micropropósito, un pequeño cambio que repetiremos cada día hasta convertirlo en un hábito de trabajo. Una vez que ya lo hagamos sin esfuerzo y esté incorporado a nuestra rutina diaria, podemos pasar al siguiente. Vamos a ver cómo ponerlo en práctica para lograr estos cambios beneficiosos para los autónomos:

1. Ser más organizado

Un primer paso es empezar el día haciendo un repaso a la agenda que tenemos por delante. No nos ponemos a trabajar directamente, sino que utilizamos los primeros cinco minutos en visualizar cómo va a ser nuestra jornada de trabajo y tratar de cumplir con las tareas fijadas. Lo mismo hacemos al final del día: vemos que hemos finalizado, que ha quedado pendiente y preparamos el día siguiente.

Evitamos de esta manera dar un salto de una tarea a otra, no fijar prioridades y objetivos y empezar muchas cosas para no acabar ninguna a lo largo del día. Se trata de focalizar el esfuerzo en finalizar tareas y trabajos, sin dejarnos llevar por lo que nos han pedido en el último momento.

2. Aprovechar los tiempos muertos

Nos pasamos mucho tiempo esperando, para reunirnos con un cliente, a que nos atiendan en un proveedor, etc. Aquí nuestro móvil es nuestro aliado. Si buscamos aplicaciones y herramientas que podamos utilizar también desde este dispositivo, nos cundirá mucho más el tiempo. Establecer citas con otros clientes, contestar mensajes, añadir gastos a nuestra contabilidad, etc. Son muchas las pequeñas cosas que podemos hacer en esos cinco minutos de espera, que a lo largo del día y de la semana suponen una gran cantidad de tiempo perdido.

3. Llevar la contabilidad al día

Esto es algo que para muchos autónomos es un problema de pereza más que nada. No voy a conectarme al programa de gestión sólo para meter un gasto de una comida, un consumible, un taxi, el IVA, etc. Ya lo hacemos al final de la semana e introducimos todos de una vez. Es un error, porque añadir un gasto, una factura, etcétera, sólo nos va a llevar un par de minutos. Hacerlo de forma semanal, al final puede suponer un par de horas fácilmente, y que muchas veces no tenemos libres para hacerlo. ¿Lo dejamos para el fin de semana o acabamos por contratar a un asesor para que nos lo lleve?

Pero también recibos o facturas que no encontramos y que se pasan por alto. No se trata sólo de añadir las cifras, sino de archivar y guardar los recibos de los mismos. A poco que seamos desorganizados, supone una importante cantidad de dinero que al final no nos podremos desgravar como gastos profesionales.

4. Recoger más feedback de los clientes

Algo que es básico, pero que muchas veces no nos paramos a considerarlo. Trabajo finalizado, cliente olvidado. Y es fundamental saber qué les han parecido nuestros productos o servicios, si tienen alguna queja, si hay algo que podamos mejorar, etc. No hace falta pasar una encuesta, pero sí recoger opiniones y sensaciones tras finalizar los trabajos que nos ayudarán a mejorar como profesionales.

Tomar como rutina contactar con los clientes un tiempo después de finalizar el trabajo es una buena opción para recoger estas opiniones, pero también para mejorar la satisfacción de aquellos que han quedado descontentos.

5. Más formación

La formación casi es una obligación hoy en día. Mantenerse al día de las novedades de nuestro sector, nuevas técnicas de trabajo, nuevas funciones, novedades legales que nos pueden afectar. Esto nos ayuda a ser mejores profesionales, pero no es otra cosa que mantener nuestro estatus.

Pero también adquirir nuevas habilidades. Aquí lo principal es fijar un objetivo que podamos cumplir. De nada nos servirá ser demasiado ambiciosos si luego no llegamos a cumplirlo. Sacar un par de horas a la semana para la formación supone un cambio brutal para todo el año. Es media hora al día, pero al final del año es una mejora fundamental en nuestro currículo.

6. Aprender inglés

Este es uno de los grandes déficit de muchos profesionales. Especialmente si viven en zonas turísticas, donde muchos de sus clientes son extranjeros. Si en lugar de aprender un idioma, nos fijamos el objetivo de aprender dos palabras al día y utilizarlas en una frase, cuando acabamos el año nuestro progreso en dicha lengua que estamos practicando es muy importante.

7. No trabajar los fines de semana

Dejamos para el final este propósito, ya que muchas veces es consecuencia de todos los demás. Dedicarnos más tiempo a nosotros mismos, a nuestra familia o al descanso, tanto mental como físico es fundamental. Pero lo cierto es que trabajar los fines de semana tiene que ser una excepción, no la norma. Ya se dedican a lo largo de la semana muchas más de las 8 horas de la jornada laboral. El descanso nos permitirá afrontar la semana siguiente con más capacidad de concentración, siendo más productivos.

Al final, el gran cambio se produce como una acumulación de pequeños hábitos. Lo ideal para transformarlos a nuestro favor es que se incorporen a nuestras rutinas. Primero uno, luego otro y a final de 2017 veremos cómo hemos cumplido con muchos más de los que podríamos pensar.

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