A que nos enfrentamos si no pagamos nuestras deudas

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En una ocasión tuve que anular una tarjeta de crédito de una superficie comercial y emplearme a fondo con su servicio de reclamaciones. El motivo en esta ocasión no fue un impago, sino el intento de hacerme un cargo de unos 100 euros de seis meses atrás. Durante todas las llamadas que me hicieron, que no fueron pocas, les solicité que me enviaran los justificantes, pero ellos insistían en reclamar la deuda sin enviar justificante alguno, no escuchaban, se ceñían al guión establecido, pero al final, después de varias hojas de reclamaciones, la rueda paró, alguien se salió del guión, pensó unos instantes y cesaron las reclamaciones. Las consecuencias fueron: varias horas perdidas por ambas partes en conversaciones baldías, hojas de reclamaciones presentadas, la anulación de la tarjeta y una alarmante conclusión, si este es el acoso al que me someten por una deuda inexistente, a que me enfrento si no puedo pagar una deuda real y debidamente documentada.

La última novedad en el incremento de presión sobre los morosos, es la publicación de las listas de morosos que deban más de un millón de euros a la Agencia Tributaria, la cual dará publicidad de forma periódica a las situaciones de incumplimiento “relevante” de las obligaciones tributarias a través de una lista en la que se identificará a los deudores con nombres, apellidos y NIF, o bien razón o denominación social, en el caso de ser empresas. En dichos listados se incluirá el importe de las deudas y sanciones pendientes de pago y se referirá a los tributos de titularidad estatal, ya que no se ha delegado esa competencia a las comunidades autónomas ni a los Ayuntamientos.

Por qué se producen las situaciones de morosidad

Las situaciones de morosidad vienen generalmente por dos vías, una reducción de los ingresos que impide hacer frente a todos los pagos previstos, o un incremento significativo de los pagos que no es asumible con los ingresos generados. Pero antes de incurrir en mora generalmente tenemos un tiempo para reaccionar, y es fundamental hacer uso de este tiempo como si de oro se tratase.

Las empresas cuentan con responsables de tesorería y tienen sus mecanismos para detectar cuando se puede producir un déficit de tesorería, como el estado de Cash Flow y suelen anticiparse en la medida de sus posibilidades a estas situaciones para cumplir con sus compromisos de pago, siendo esta anticipación fundamental, ya que nuestra capacidad de negociación para obtener financiación disminuye cuanto más difícil sea la situación en la que nos encontremos.

Los mecanismos de recobro de deudas en mora

Si finalmente somos incapaces de cumplir con nuestros compromisos de devolución de las deudas contraídas, lo más habitual es que recibamos más de una llamada del acreedor (banco, proveedor o acreedor) y alguna que otra notificación por escrito o email en las cuales nos animarán a pagar la deuda pendiente cuanto antes, alertándonos de las nefastas consecuencias de la morosidad.

Si después de estas comunicaciones recibidas no regularizamos nuestras posiciones vencidas, casi con total seguridad acabaremos formando parte de los registros de alguna lista de morosos, acompañando de esta manera a muchos otros ciudadanos u empresas que han visto socavada su capacidad de hacer frente a sus compromisos en el contexto actual. Los ficheros de morosos más conocidos son ASNEF, EQUIFAX, EXPERIAN, BADEXCUG, RAI, CIRBE y FIJ (Ficheros de Incidencias Judiciales), aunque podemos aparecer hasta en ficheros específicos de morosidad de asociaciones empresariales. Desde el momento en que entremos en estos ficheros, será casi imposible obtener ya no solo un crédito o una hipoteca, puede que si queremos hablar por teléfono móvil tengamos que hacerlo con una tarjeta prepago, ya que nos será difícil hasta contratar una línea telefónica con domiciliación bancaria.

Si después de todo esto no hemos podido cancelar las deudas, lo más probable es que acabemos en el juzgado. Aquí también se puede acabar en un juicio monitorio, en un juicio de ejecución hipotecaria (el atraso en el pago debe ser superior a 3 meses) o en un procedimiento judicial por la vía civil. Recordemos que con la entrada en vigor de la Ley 37/2011, de 10 de octubre, de medidas de agilización procesal se suprime el límite cuantitativo del procedimiento monitorio, equiparándolo de este modo al proceso monitorio europeo, con el fin de evitar limitaciones de acceso a este procedimiento.

Otra consecuencias también pueden ser embargos de cuentas y bienes, ejecución de avales y garantías, desahucios o que incluso que nos intenten ridiculizar en nuestro entorno empresas de recobro que emplean medios poco ortodoxos.

Debemos de ser pues muy prudentes con las deudas que contraemos, sobre todo si son a plazos largos, ya que nuestras fuentes de ingresos se pueden ver mermadas, como ha quedado de manifiesto en esta crisis que afortunadamente parece que vamos dejando atrás. Aunque no siempre ser moroso es algo negativo, ya que en España podemos habitar en el pueblo de Moroso o rezar en la ermita de San Román de Moroso y estar al corriente de pago de nuestras deudas.

Imagen |  Certo Xornal

En Blog de Sage  |  ¿Cómo prevenir un impago?

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Se me pasó por la cabeza estudiar periodismo, pero me decante por Empresariales. Tras más de una década trabajando en diferentes puestos en el área Administrativa y Financiera, ahora transformo mi experiencia en letras. Escribo en Pymes y Autónomos y BBVA con tu empresa. Me podéis encontrar en Linkedin