Pon a un Steve Jobs en tu empresa

Creador, visionario, arquitecto de ideas y soez, son algunos de los adjetivos por lo que algunos compañeros definían al CEO de Apple. Aunque la mejor faceta de este visionario fue la de vendedor. Pon a un Steve Jobs en tu empresa y mira crecer las ganancias.

No basta sólo con un gran diseño hace falta venderlo y saber cómo hacerlo. Hay que saber llegar al consumidor, al departamento de marketing de cada empresa, de las instituciones gubernamentales y hasta del usuario de a pie. Steve Jobs se basaba en pocos pilares para conseguir esto.

Una empresa puede seguir las misma pautas para llegar al público y vender sus productos o servicios. Basarnos en la demostración férrea del funcionamiento, hacer un guiño al diseño de la competencia y basarnos en lo sencillo que puede ser algo, son las armas adecuadas para no tener competencia.

Armas de vendedor

Decir la verdad. A la hora de mostrar qué hace nuestro producto debemos ser sinceros. Mostrar para qué sirve, dónde se adapta mejor y para qué público va destinado. Cuando decimos la verdad de un producto no debemos escatimar en imaginación y mostrar un paso más hacia donde puede llegar.

Un buen ejemplo de ello son los gadget que se pueden aplicar a distintas soluciones. Y sin pasar por el ámbito tecnológico podemos centrarnos en “hasta donde” puede llegar nuestro producto. No tiene porque haber unas aduanas que veten funcionalidades de lo que presentamos. Que venga destinado a hacer una sola función no quiere decir que se deba quedar ahí.

Hablar de la competencia no nos debe suponer ningún miedo. Si lo hacemos desde la honradez y con la verdad es 100% viable y muy recomendable. Mostrar las posibilidades del rival y demostrar que sabemos bien en qué estado están sus productos nos dotará de credibilidad. Mostremos cómo.

Cuando queremos que nuestro producto sea el más vendido debemos saber bien qué hace la competencia. En la presentación a una pyme o a una empresa podemos hacer una breve parada, comentar las bases de nuestro producto sobre el de la competencia, mostrar grandes verdades y dotar de soluciones que nuestros competidores no han dado a su producto.

Esta presentación no debe ser una pesadilla basada en qué si y en qué no hace nuestro producto. No más de diez minutos en cada producto, dando frases que quepan en la red de microbloggin Twitter. El cerebro humano no está pensado para retener toda la información, mejor destaquemos lo más importante y hagamos que se inyecte en el pensamiento de las personas en la presentación.

Dejar titulares a modo de pistas para que, más tarde, tras la reunión merodeen alrededor de quienes nos deben comprar el producto. No deben ser más de cuatro o cinco, las necesarias para que, una vez unidas, muestre un producto único y sin competencia. Esas mismas frases no deben ir cruzadas con los comentarios hacia la competencia.

Personalmente, creo que la base de todas estas técnicas heredadas del CEO deben estar plasmadas en un sólo camino: el de la sencillez. Nada de muestras rimbombantes, ni técnicas de engaño, nada de decir: “somos muchos mejor que la competencia” y nada más. De los sermones de los vendedores de los ochenta estamos más que vacunados.

Conclusión

Líneas claras, sencillas, dotadas de verdades irrefutables y en un tono fácil de transcribir en Twitter son las armas para vender un producto. Dejemos a un lado charlas o coloquios, sólo nos hace falta creer en lo que vendemos y querer a quien se lo vendemos.

En Blog Sage | La Justicia española permite la venta de productos falsos

Pablo Herrero

Profesional IT dedicado a entornos empresariales, servicios, servidores y virtualización; ahora consultor informático en la UAB y en Barcelona. En ratos libres SEO y redactor en Tecnología Pyme.

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