Emprender desde la escuela

Las últimas estadísticas publicadas revelan que sólo un 3% de los universitarios españoles contempla la opción del emprendimiento como salida laboral. Eso contrasta con la media europea que se situa en el 40% ó con el 65% de los universitarios norteamericanos. Esta evidente que la única manera de elevar esta pobrísima estadística es incluir el emprendimiento en la educación y enseñar a emprender desde la escuela.

Hay varias iniciativas en este sentido pero siguen siendo muy minoritarias y que se centran en unas actividades determinadas orientadas a unos pocos estudiantes, sin ponerlo en marcha de manera generalizada y sin una continuidad que pueda tener los efectos deseados.

Fomentar el espíritu emprendedor

El primer efecto de introducir en emprendimiento en las aulas es el fomento del espíritu emprendedor. Acercar a los jóvenes lo que supone crear, desarrollar y gestionar un negocio y alejar la figura del empresario de los tópicos del rico explotador o del que se aprovecha del esfuerzo de los trabajadores para vivir en la opulencia.

No se trata de poner en marcha una fábrica de empresarios sino de fomentar una mínima cultura empresarial que pueda servir de estímulo para que los que en estas condiciones ni se plantean su futuro a través del autoempleo pudieran optar por esa alternativa una vez que conozcan lo que significa emprender.

Dar a conocer lo que supone ser empresario es el primer paso para aumentar ese porcentaje de futuros emprendedores. Pero es algo más, es inculcar en los jóvenes los valores de lo que supone ser empresario, pero ser empresario de verdad y no de los que dan el pelotazo o los del tópico de bigote, el puro y el Mercedes.

Los valores del emprendedor

El fomento de la actividad emprendedora en la escuela puede poner en valor la enseñanza de conceptos económicos básicos sobre el funcionamiento del mercado, la gestión de los beneficio, la producción, la comercialización, etc. pero hay otra serie de valores que se vinculan al emprendimiento y que pueden servir para la formación de los escolares sin necesidad de que luego los apliquen exclusivamente en el desarrollo de una actividad empresarial.

La colaboración y el trabajo en equipo, la motivación y la iniciativa, la planificación, la búsqueda de la originalidad y de la innovación son valores y actividades que se vinculan con la actividad emprendedora y que son muy positivos para el que los recibe, más allá de lo que le depare su futuro profesional.

Que los jóvenes conozcan el sentido del emprendimiento, que experimenten con lo que supone tener su propio negocio es una manera de estimularlos, de que compueben si esa opción es válida para ellos y les aporta una serie de conocientos que llegados al momento de tener que pelear por hacerse un hueco profesionalmente pueden serles de una gran ayuda.

Por todo ello deberíamos plantearnos introducir de una manera regulada y continuada el emprendimiento en la escuela. Desde luego el déficit que tenemos de emprendedores y los beneficios que podría suponer requieren hacerlo cuanto antes.

En Blog SAGE | El problema de la formación en España
Imagen | jmerelo

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva .
Puedes seguirlo en Twitter en @misterempresa