Delegación de tareas… o el miedo a que todo salga bien

Hace unos días hablábamos de los emprendedores. Esos emprendedores suelen convertirse en líderes por su forma de pensar, sus aciertos y por su dilatada experiencia positiva en proyectos. Pero la delegación de tareas… o el miedo a que todo salga bien les hacen tropezar; algo que nubla la confianza de los que le siguen o deben estar con él en el proyecto.

Si no hay comunicación no habrá liderazgo. Si falta comunicación con el cliente o con compañeros se deja de ser líder. Se debe inspirar para la acción y animar el dinamismo entre compañeros. Compartir la visión es primordial pero a veces vemos todo lo contrario: una sarta de incertidumbres que llevan al malestar del equipo y a dinamitar la calidad profesional.

La responsabilidad implica siempre una carga de tareas que puede superar la capacidad de gestión del mejor jefe. Es en ese momento donde vemos que hay un acercamiento hacia el egoísmo o miedo a perder el liderazgo, sumando al pavor de la perdida por perder las riendas del proyecto al dejar hacer tareas a compañeros o colegas.

Frases para no delegar tareas y cómo evitarlas

No es raro hallar a jefes con frases como: “no puedo confiar estas responsabilidades a mis compañeros”. Habitualmente es ese mismo jefe el encargado de escoger a sus compañeros. La ocupación como líder no es sólo para dar órdenes; nace desde la entrevista, para crear y preservar una relación de amistad y confianza en el trabajo.

A veces no se quiere delegar por desconfianza a perder el control de la acción; nada más lejos de la realidad. Una persona que se ve involucrada en un trabajo rinde un 200% más, ya que de cierta manera, se siente “querida” y “arropada” profesionalmente hablando; y si tenemos en cuenta que para muchos el trabajo es el lugar concreto donde más tiempo pasamos, es un símbolo de positividad.

Un acto que puede proporcionar orgullo a un jefe es ver como un compañero crece gracias a él. Es una sensación similar a la de los profesores; personas que evolucionan en la vida gracias a la delegación de tareas y a que se le ha acompañado durante el arranque o cuando lo precisaba; esto es un acto honrado que ayudará a la amistad.

He encontrado líderes (por llamarlos de alguna forma) que tenían en la mente sólo una frase: “sólo yo tengo todas las respuestas; sólo yo sé hacerlo”. En ese caso siempre pensé: “¿usted estará aquí siempre?”. Un buen líder sabe delegar y prevé la posibilidad de coger vacaciones o de estar enfermo. Cuando las directrices están bien marcadas la falta de un compañero al equipo no supone un problema dentro de la medida de su necesidad como profesional.

Un acertijo bastante clarividente es cuando un manager dice: “mis colaboradores están demasiado ocupados”. En este caso es imperiosamente necesario pensar en qué están ocupados y sobre todo, por qué. Si cargamos de órdenes a ejecutar a alguien este se debilitará y no es negativo que un jefe haga las mismas tareas que otros compañero si ello fuera necesario.

Un hecho que me suele levantar verdadera risa es el que acompaña a la frase: “si se ve que todo lo hacen mis compañeros no se notará mi trabajo”. El líder debe ser invisible y aparecer justo cuando es necesario. Debe adelantarse a las necesidades y apoyar aquello que sea necesario. Si la labor del grupo va bien se debe premiar; si va mal, hay que castigar. Todo a partes iguales.

Mi opinión

A veces un líder teme lo que le rodea, es ahí cuando vemos que no es un buen jefe. Si titubea nos muestra que hay posibilidades de que no crea en él. Si se siente cómodo consigo mismo no temerá las adversidades, por tanto será consciente de que él y su equipo son capaces de engendrar un gran proyectos.

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Imagen | katietower

Pablo Herrero

Profesional IT dedicado a entornos empresariales, servicios, servidores y virtualización; ahora centrado en HP y en Barcelona. En ratos libres SEO, y redactor en Tecnología Pyme.

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