David Calle, un profe con 110 millones de alumnos

En un mundo donde los negocios cada vez se ven más condicionados por las opiniones, comentarios y conversaciones de las redes sociales, en el que hay que poner al consumidor en el centro, ¿qué debemos aprender de los youtubers? El fenómeno educativo del momento, el topten David Calle, nos desveló algunos de sus secretos para el éxito; en dos palabras: pasión y acción a partes iguales.

Ingeniero de teleco que trabajaba en Ericsson… hasta aquel brutal ERE de 2003. Con 30 años y en el paro, decidió volver a dar clase en la academia familiar de apoyo al estudio, como en los tiempos universitarios para sacarse algún capricho. Lo que iba a ser provisional… ¡son once años ya! Y David pensó que grabando unas cuantas explicaciones en vídeo ayudaría a muchas familias que no pueden mandar a sus hijos a clases particulares porque también se han quedado desempleadas.

La motivación de David Calle

Fruto de esta larga experiencia como docente de refuerzo, daba igual la asignatura y el curso o la edad del alumnado, siempre se quedaban dudas por ahí flotando sin resolver, cosas que se olvidan de un año para otro… “Y luego cada uno aprende a un ritmo diferente, y no por ser más lento se es más tonto. Ni Jobs ni Einstein destacaron en sus años de escuela, y mira a dónde llegaron”, comenzaba David Calle su exposición en la última Sage Sessions Barcelona. “Estoy para ayudar y no para imponer. Transmitir cierto espíritu de superación. Estas generaciones son menos tolerantes al fracaso, y hay que motivarlas con mucha energía y en su mismo lenguaje. No rendirse nunca: no vale decir que no entiendo las matemáticas, me dan igual, me voy a ir a filología inglesa, y tenerlo ya decidido con solo doce años… Tenemos que ganar más ingenieras y arquitectas y científicas de datos para el futuro”.

El nacimiento de Unicoos

Así nació su canal Unicoos apenas hace cinco años. “Y eso que tengo pánico escénico. La vergüenza la superé por necesidad, hablando a toda pastilla. Pero ni experiencia inicial en grabación y edición de vídeos (iluminación, formatos, rotulación, transiciones…), ni en manejo de redes sociales (publicación, gestión, contestar, seguimiento, estadísticas…), ni nada”.

Sin embargo, David Calle sí tenía una cosa clara: “Somos lo que hacemos… para cambiar lo que somos. Y enseñar no va de cómo llenar un cubo, sino de cómo encender una hoguera”. Así que, en su humildad, sólo podía poner tesón y pasión. Empezó mirando qué había por la Web, y detectó que lo que había en castellano le faltaba bastante energía y convencimiento. “Había que hacer algo diferente, y permanecer hambriento y algo alocado. Seis meses después grabé mi primer vídeo y fue un fiasco: se me ve muy tenso, malísimamente realizado, sin luz, apenas se me oye… pero sirvieron para empezar e ir reconociendo los fallos y ganar experiencia. Tenía una ventaja y era que lo hacía desde cero, sin presión, sin pensar en nada ni en las audiencias”.

Había colocado el primer ladrillo de su propio centro de estudios online, “pero en los ocho primeros meses no gané nada; en los ocho siguientes, 60 euros”. Por el contrario, hoy tiene 110 millones de visitas acumuladas y 800.000 suscriptores únicos. De hecho, es el tercer canal en habla hispana más visto en YouTube. “El mérito es del formato de vídeo en sí, que te permite verlo cuándo, dónde y cómo quieras. Me di cuenta que mis alumnos eran mis propios y mejores clientes”.

Morir de éxito

“Era tal la visibilidad, que tenía que hacer algo más”, reconoce David. La web tenía que ser algo escalable y no lo era. Era 2013 y seguía siendo un hombre orquesta, una one-man company. “Necesitaba un ingeniero para la web, un realizador para los vídeos, un community manager para contestar los comentarios… Era crítico y vital para poder seguir creciendo, así que me vi buscando ayuda y financiación”.

Su paso por diferentes multinacionales como IBM, Siemens, Nokia o Ericsson le habían enseñado ciertas nociones para el manejo de presupuestos y los executive managing programmes. “Hice un plan de empresa rudimentario. Elaboré una lista de cien compañías top en Twitter y les mandé una propuesta… ninguna de ellas me contestó. A las pocas que me recibieron, les contaba que tenía un producto que satisfacía una demanda, un producto que resolvía las necesidades de los clientes. Pero cuando llegaba la pregunta eterna de qué beneficios tenía previstos a tres años, y les contaba que cero euros, simplemente se daban la vuelta y me dejaban ahí plantado”.

La perseverancia y la mejora continua

Pero no desfalleció. Siguió y siguió perseverando, subiendo vídeos (ya tiene más de 800 colgados, casi uno cada tres días, aunque los atracones se los da los fines de semana y las vacaciones). “Seguí probando y fracasando, es fundamental la mejora continua. Pero como dice un proverbio, si quieres llegar rápido, ve solo, pero si quieres llegar lejos, ve acompañado. Así conseguí un webmaster (voluntario) por horas, cada viernes por la tarde durante tres años, ahora Fran Álvarez es mi CTO. La web ha mejorado sustancialmente: tenemos 200.000 dudas resueltas, hemos introducido la funcionalidad de autoexámenes, está todo más ordenado por temas y etiquetas, y se ha creado una comunidad de seguidores por todo el mundo, profesores, alumnos, instituciones. ¡Hasta tenemos un patrocinador!”.

Con motivo de la “penúltima” selectividad en junio de 2016, David Calle recibió la llamada de un par de periodistas. A partir de ahí la bola de nieve comenzó a rodar y crecer: youtuber del año en los premios Bitácora y la llamada de la Fundación Varkey para el Global Teacher Prize, la que otorga los “nobel” de la educación, con un premio de un millón de dólares. Su canal de Youtube había sido elegido entre los 50 mejores del mundo, y debía mandar una motivación para poder pasar a la siguiente fase. “No se me ocurría nada, hasta que mis propios alumnos empezaron a grabar vídeos emocionados y aquello se hizo viral, de tal manera que fui seleccionado entre los diez finalistas para viajar a Dubai donde se concedía el premio. Al final, no gané, pero fue suficiente el reconocimiento obtenido y me quedo con los miles de mensajes de apoyo”.

El equipo de Unicos.com ha crecido, ahora se reparten las tareas y David tiene más tiempo para asistir a foros como las Sage Sessions Barcelona, donde fue una de las ponencias más emotivas y aplaudidas por la autenticidad de su discurso y la sinceridad de su mensaje. Por dejarlo resumido en dos palabras: pasión y acción. “Y ahora me llaman de todos lados y se me abren todas las puertas. Pero me siguen quedando muchos rotuladores y la pizarra, y seguiremos ayudando gratis a chavales, aunque sea desde mi humilde buhardilla”. Y es que no hay mayor ROI que la lucecita que se enciende en el cerebro y grita aquello de “¡Eureka, ya lo tengo!”… la epifanía del insight.

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