Siete consejos para cuidar a tu empresa como a un ser vivo

La naturaleza es una constante fuente de inspiración. Si no viéramos a los pájaros volar, quizás nadie hubiera intentado emularlos y los cielos serían solo para ver las estrellas. Si en el mar no observáramos los objetos flotar, puede que nunca el ser humano pasará de mojar los pies en la orilla del mar. O, quién sabe, quizás hubiéramos inventado otros objetos diferentes para volar y surcar los mares.

Hace muchos años que los seres humanos decidieron que juntos podían cazar animales mayores, siendo probablemente una de las primeras empresas, pero por aquel entonces no se daban de alta con un 036 en la Agencia Tributaria, aunque puede que el líder reclamara las piezas más preciadas de la presa cobrada.

Las empresas de hoy en día se diferencian sustancialmente de aquellas cazarías en las que de vez en cuando algún cazador acababa siendo la presa, pero que, cuando la empresa tenía éxito, había carne para todos, mientras que el pobre animal acababa despiezado y devorado. Puede que las palabras cacería, cazador y presa a alguno le recuerden situaciones vividas en alguna empresa antes de ser despedido, para más adelante enterarse de que el cazador que lo despidió acabo siguiendo el mismo camino y se convirtió en presa.

No obstante, para que una empresa se mantenga, no todo son cacerías; hay otros ejemplos en la naturaleza (menos sangrientos) que nos pueden ayudar a mantener el negocio a flote.

¿Cómo cuidar tu empresa como si de un ser vivo se tratase?

Una empresa es un conjunto de recursos humanos y útiles para la producción, que juntos tienen una finalidad común. En cualquier caso, tanto los útiles utilizados como los seres humanos, todos formamos parte del entorno natural en el que nos movemos, aunque poco a poco nos olvidemos del precioso planeta en el que tenemos la suerte de vivir.

Podemos aprender de la naturaleza siete consejos que nos pueden ser de utilidad para nuestra empresa, algo un poco alejado del cuadro de mando integral o del control del cash flow, pero que, junto con las poderosas herramientas de control de gestión actuales, nos puede dar un punto de sentido común a la gestión empresarial.

  1. Si no se recogen los frutos de la tierra, se pierden, por lo que desde antaño una de las preocupaciones del ser humano es la prolongación de la vida de los alimentos para las épocas de carestía. Las empresas deberían funcionar de la misma manera: el fruto de la actividad empresarial, cuando genera beneficios, debe destinarse en parte a reservas con las que aguantar en épocas de vacas flacas o, incluso, tener recursos para invertir para reestructurarse o potenciar la actividad.
  2. Para recoger los frutos, antes hay que sembrar. Si nadie siembra, nada nacerá, pero si se han comido todo el fruto y no se han dejado semillas, será difícil plantar nada. En las empresas muchas veces se desarrolla la semilla de una idea y da su frutos, pero hay que reinventarse, desarrollar nuevas ideas, ya que en caso contrario la empresa está abocada a la extinción.
  3. Después de un incendio, la vida vuelve a surgir. Si un negocio es fallido, puede que tardemos en recuperarnos, pero si hemos aprendido de nuestros errores, puede que un nuevo negocio brote con más fuerza.
  4. Igual que hay mareas y estaciones, las empresas también están sometidas a ciclos y vaivenes; y al igual que no todos los años un árbol da los mismos frutos, las empresas pasan por diferentes fases, por lo que hay que estar preparados para afrontar los malos momentos, manteniendo reservas en la empresa.
  5. El viento puede tumbar un gran árbol, pero un junco flexible se moverá con el viento. Una empresa rígida y grande, puede ser barrida del mapa en un momento, mientras que una más pequeña y flexible puede soportar mejor el viento. Las grandes empresas no deben fijarse solo en lo grandes que son sus ramas, también deben vigilar sus raíces, para ver si son capaces de sostener toda la estructura.
  6. Si no cuidas el jardín de tu casa, un buen día te encontrarás que está rodeada de selva y no podrás entrar. Si no se mantienen cuidados básicos en una empresa, puede que llegue un día que se tenga que pasar la desbrozadora, para volver a encontrar el camino.
  7. Si tienes empleados, acuérdate de que son seres humanos y ellos se acordarán de que tú también lo eres cuando tengas malos momentos. Nadie ayudará a un cocodrilo a volver a su charca. La crisis nos ha dejado grandes ejemplos de trabajadores que han realizado todo tipo de sacrificios para ayudar a sus empresarios, mientras que otros los ayudaron a hundirse más, cuando vieron que les llegaba el agua al cuello, aun a sabiendas de que ellos también iban en el mismo barco.

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