Jubilación activa del autónomo

Jubilación activa del autónomo: 7 claves para tomar la mejor decisión

La jubilación activa del autónomo es una opción siempre que se haya cumplido la edad y se hayan cotizado los años suficientes como para que la pensión se determine sobre el 100% de la base reguladora. En estos casos es compatible el cobro de la mitad de la pensión con la continuidad en la actividad.

No es, por ello, extraño que sea una idea que ronde a muchos autónomos por la cabeza en el momento cercano a la jubilación. Para tomar la mejor decisión es conveniente tener en cuenta las siguientes claves.

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1) Sumar en el negocio

Muchos autónomos tienen precisamente en el momento de alcanzar la edad de jubilación mucho que aportar a su negocio. La experiencia acumulada, la motivación de toda una vida al servicio del negocio o el conjunto de relaciones forjadas a lo largo de los años son ejemplo de ello.

No obstante, el autónomo que planea iniciar una jubilación activa debe plantearse qué posibilidades tiene de adaptarse de forma flexible a los cambios. Debe mirar hacia el futuro y valorar si está dispuesto a modificar su forma de trabajar de una manera acorde a las exigencias de los tiempos.

Entre las cualidades que favorecen el desarrollo del trabajo autónomo una de las más destacables es la capacidad de adaptarse a los cambios. De ahí que muchos autónomos con una carrera de éxito no vean inconveniente en continuar, incluso cuando haya que afrontar cambios, sacrificios y circunstancias nuevas. Están acostumbrados a hacerlo durante una vida entera y siguen estando dispuestos a hacerlo en el futuro.

Sin embargo, algunos autónomos afrontan el proceso natural de envejecimiento con cansancio y falta de motivación para afrontar los cambios del futuro. En estos casos, es conveniente que se planteen si esos cambios pueden lastrar su vida o si su reticencia a los cambios pueda perjudicar a su negocio.

2) La jubilación activa del autónomo no debería complicar la sucesión, en caso de que exista

La jubilación activa del autónomo puede tener como motivación la liquidación ordenada de su negocio. Puede ser una buena forma de obtener recursos materiales para la jubilación y de ocupar el tiempo en cerrar los asuntos pendientes del negocio.

Sin embargo, es muy habitual que el autónomo se plantee la posibilidad de que otras personas le sucedan al frente de la actividad. Ese el caso de la sucesión familiar, pero también puede realizarla, por ejemplo, en favor de un empleado o de un tercero adquirente del negocio.

Si se va a decantar por la sucesión, es importante que el autónomo que va a optar por su jubilación activa no la obstaculice. De hacerlo puede reducirse el valor del negocio, que en la mayoría de los casos supone una parte importante del patrimonio con el que afrontará la jubilación.

Y no menos importante puede ser el impacto en sus relaciones personales. Una sucesión entorpecida puede perjudicar la imagen del autónomo frente a familiares, colaboradores, amigos, etc.

El autónomo que se jubila activamente, en estos casos, puede ganar mucho si es capaz de cooperar provechosamente para encauzar la sucesión. Puede facilitar que el sucesor se vaya aclimatando, puede transmitir su conocimiento y experiencia, puede servir de mediador en los conflictos, puede aportar sensatez en los momentos de dificultades.

3) El equilibrio ocio-trabajo

Hay actividades tan gratificantes que se convierten en una fuente de realización personal. Ver crecer el negocio, superando dificultades y obteniendo logros puede ser el mayor “entretenimiento” para muchos autónomos.

Sin embargo, la jubilación es una buena oportunidad para el ocio. Podría ser el momento idóneo para realizar todas esas actividades que no se practicaron mientras se estaba en activo por falta de tiempo. Y también puede ser un buen momento para reforzar las relaciones con familiares y amigos.

El autónomo que continúa debe plantearse si la opción tomada es la más adecuada para lograr el equilibrio entre trabajo y ocio. Y no solamente debe reflexionar sobre la cantidad de tiempo que dedica al trabajo, sino también acerca de cómo va a ser la calidad del ocio. Es conveniente que la jubilación activa del autónomo no sea una fuente continua de preocupaciones que le impidan disfrutar del ocio, sino una forma de enriquecer su vida.

4) La jubilación activa del autónomo puede aportar experiencia a las nuevas generaciones

En la decisión de optar por la jubilación activa, los jóvenes también tienen su papel. La relación entre personas de distintas generaciones puede ser muy enriquecedora para ambos y para el negocio.

Para el jubilado activo es una oportunidad de ver las novedades que trae la gente joven: sus fortalezas, sus carencias, sus motivaciones, su forma de actuar… Eso le permite comprender mucho mejor el entorno en el que tenderá a desarrollarse la actividad en el futuro. La pregunta que debe hacerse a sí mismo es  la de qué es lo más importante que puede hacer para aportar lo mejor de sí en ese contexto.

Para la persona joven, la experiencia de quien lleva muchos años trabajando en el negocio es muy importante. Facilita enormemente los procesos de aprendizaje conocer algunas de las vicisitudes por las que han pasado los veteranos. Y, aunque los tiempos y las soluciones cambien, las enseñanzas de aquellos momentos pueden ser de extraordinario valor en el futuro.

Es probable que si, por ejemplo, un jefe-propietario de un pequeño negocio se jubila activamente, la relación con algunos miembros de su equipo pase de ser una relación jefe-subordinado a, más bien, una relación maestro-discípulo.

5) El impacto en los recursos materiales que disfrute durante la jubilación

La jubilación activa comienza con una renuncia: la de la mitad de la pensión de jubilación que le correspondiese. Por otro lado, el autónomo seguirá cotizando a la Seguridad Social por incapacidad temporal y por contingencias profesionales. Además, quedará sujeto a una cotización especial de solidaridad del 8 por ciento sobre la base por contingencias comunes, no computable a efectos de prestaciones.

Pero, por otra parte, podrá continuar en su actividad, lo que le proporcionará unos ingresos adicionales. Además, podrá esperar algún tiempo más para ejecutar las decisiones que considere más convenientes sobre su negocio. Eso permitirá aprovechar mejor las oportunidades, que no siempre son propicias al llegar la edad de jubilación.

También habrá de tener en cuenta las inversiones que necesite para continuar con la actividad. Es posible que tenga que ahorrar algún dinero para financiarlas que, lógicamente, no destinará a mejorar sus condiciones presentes de vida. Eso sí, si salen bien las inversiones en el negocio, podrá contar con mejores recursos para financiar un futuro retiro definitivo.

6) Las relaciones humanas

Continuar en la actividad implica seguir relacionándose con un importante número de personas. La jubilación activa del autónomo permite, en buena medida, conservar su posición dentro de un amplio conjunto de relaciones derivadas de su actividad.

Sin embargo, la jubilación activa tiene dos caras: continuidad y jubilación. Se pasa a cobrar una parte de la pensión y, normalmente, es una forma de transición entre dos etapas de la vida. No obstante, siempre es posible emplearla para continuar con la actividad de forma indefinida, tanto tiempo como sea humanamente posible, sin ningún ánimo de emprender una etapa intermedia antes del retiro definitivo.

Si se opta por iniciar una etapa de transición, también la comenzará el conjunto de relaciones humanas derivado del negocio. La mayoría se mantendrán, pero con los matices propios de una nueva situación.

Por estas razones, es bueno que el autónomo que opte por una jubilación activa medite cómo enfocar las nuevas circunstancias de las relaciones con otras personas. Conviene planificar mínimamente cómo se piensa afrontar los conflictos más previsibles y cómo se plantea aprovechar las ventajas de la nueva posición.

7) Los efectos sobre la salud

Durante la etapa de jubilación activa cuidar la salud supone cuidar el trabajo. Para desarrollar de la mejor forma posible las labores cotidianas es importante que la salud acompañe.

Además, permanecer en activo puede ser muy positivo para la salud física y mental. Sin embargo, para lograrlo es necesario evitar, en la medida de lo posible, los hábitos nocivos para diversos aspectos de la salud ligados al desarrollo de una actividad. Las malas posturas, los hábitos alimenticios inadecuados o determinadas costumbres pueden ser ejemplos de formas de llevar una actividad que puedan perjudicar a la salud.

También es muy necesario tomar conciencia de que, a medida que va pasando el tiempo, el cuerpo no reacciona igual. Nuestras capacidades son diferentes, pero ese proceso de cambios depende en parte de lo que hagamos. Y de cómo se desarrolle ese proceso de cambios depende una parte del éxito de la jubilación activa del autónomo. Por lo tanto, las decisiones sobre el negocio tienen un efecto sobre la salud y la salud tiene una influencia sobre la actividad que se desarrolla.

Optar por la jubilación activa no es una elección que pueda entenderse si no es ponderando los diferentes factores. Que esta decisión sea positiva depende de las posibilidades que tenga el autónomo de afrontar ventajosamente cada uno de los retos que plantea su jubilación activa.

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