Todas las claves para llegar a ser el líder que necesita tu empresa

Lider

No es posible comprender el funcionamiento de una empresa ignorando que sus resultados económicos vienen inevitablemente impulsados por el factor humano. De este modo, tenemos que asumir que la gestión empresarial no consiste únicamente en una administración de tareas, sino en algo incluso aún más complejo, como son las relaciones humanas, en las que podemos influir notablemente gracias a la correcta aplicación del liderazgo.

El líder que necesita tu empresa debe ser consciente y responsable de su peso en la organización, ya que su mayor reto consiste en crear un ambiente de trabajo positivo y en alinear los resultados individuales de los trabajadores con los de la empresa. Es el momento de convertirnos en ese líder.

Sin comunicación no hay liderazgo

Uno de los principales debates que surgen constantemente sobre la figura del líder es si este “nace o se hace”, aunque existe algo aún más importante en lo que deberíamos centrarnos: ¿Somos capaces de aprovechar nuestras inherentes habilidades de liderazgo? ¿Tenemos la actitud adecuada para entrenarlas y potenciarlas?

Todos nacemos con la herramienta fundamental que nos permitirá desarrollarnos como líderes. Hablamos de la capacidad de comunicar.

“Es imposible no comunicarse”. Primer axioma de la teoría de la comunicación de Paul Watzlawick, con el que explica que con toda conducta se transmite un mensaje

El líder del equipo

Muchos de nosotros somos líderes en muchas áreas incluso antes de ser conscientes de ello, ya que, para serlo, no necesitamos desempeñar un puesto estratégico, ni actuar de una forma predefinida. Se construye sobre la influencia que ejercemos sobre nuestro entorno laboral, convirtiéndonos en toda una referencia en nuestro campo.

Esta influencia no se puede forzar, sino que nos es conferida por los demás. En otras palabras, el liderazgo está construido sobre la confianza que tienen los demás en nosotros y sobre la percepción que se tiene sobre nuestro criterio y nuestra forma de dirigir los esfuerzos comunes.

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe. Cuando hace su trabajo y cumple sus metas, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. Lao Tse

Tal y como habrás deducido, ser jefe y ser líder son cosas complementarias. Se puede actuar como líder sin ocupar un puesto directivo y se puede ser jefe sin actuar como un verdadero líder.

Por ello, cuando hablamos sobre el liderazgo, no deberíamos debatir si hemos nacidos con la capacidad de ser líderes o si tenemos el puesto adecuado. Deberíamos pensar en cómo podemos influir de forma positiva en nuestro entorno.

No dudemos sobre nuestra capacidad, porque, aunque no todos tengamos las mismas cualidades, todos tenemos lo necesario para convertirnos en el líder que necesita nuestra empresa.

El líder y la autoridad

Con el liderazgo bien ejercido trataremos de gestionar las tareas de forma indirecta, influyendo en las personas para que el pensamiento individual confluya con el grupal, mejorando la motivación y la ejecución de las labores de cada puesto.

Básicamente existen dos tipos de autoridad: la técnica (en el terreno del conocimiento) y la organizativa (en el terreno de la gestión de personas). Esto significa que podemos influir en los demás mediante el gran conocimiento y/o experiencia que tenemos sobre determinada materia, o teniendo una visión holística de la empresa y sus procesos, dibujando diversos caminos hacia un objetivo común.

Convirtiéndonos en la piedra angular de la empresa, tenemos la responsabilidad de inyectar al grupo energía de cohesión y avance.

Todo esto va encaminado a lograr que los trabajadores tomen conciencia de que son parte de un equipo. Si nos centramos en las tareas, fomentaremos las actitudes individuales y egoístas, pero si nos centramos en las personas, lograremos mejores resultados y un clima laboral que favorecerá el crecimiento.

“Los mejores líderes salen de su camino para potenciar la autoestima de su personal. Si las personas creen en sí mismas, es increíble lo que pueden lograr”. Sam Walton, fundador de Walmart

El líder que necesita tu empresa es aquel que sabe que no trabaja con números, sino con personas. Es una persona que no solo es capaz de visualizar un objetivo para todo el equipo, sino que también puede dibujar el camino hacia él. Ese líder, esté dormido o despierto, eres tú.

El líder que necesita tu empresa

En ocasiones pensamos que un buen líder es aquel que todo lo hace bien o que simplemente hace muchas cosas, pero esta no es una valoración adecuada. Hay algunas características que convergen en su figura:

  • Sabe delegar funciones y responsabilidades
  • Se fija tanto en lo bueno como en lo malo de su equipo, actuando de forma justa
  • Valora los hechos y no se deja llevar por las emociones
  • Utiliza la motivación como base del rendimiento
  • Es capaz de ver la empresa como la sumas de sus partes
  • Confía, pero también controla
  • Guía y manda cuando es necesario
  • Ejerce una labor estratégica
  • Enseña mediante el ejemplo
  • Impulsa una filosofía basada en el conocimiento
  • Escucha el doble de lo que habla
  • Está dispuesto a cambiar de opinión
  • Se muestra positivo y ambicioso
  • Sabe la importancia de crear un buen equipo

De jugador de equipo a creador de equipo

El liderazgo es un rol construido principalmente por actitudes que pueden ser potenciadas por nuestras aptitudes y conocimiento. Si utilizamos el fútbol como ejemplo, entenderemos que no es lo mismo ser un jugador de campo que un entrenador, por mucho juego de equipo que realicemos.

Es cierto que el liderazgo puede ser entendido de formas muy diferentes, e incluso dentro del campo existe el liderazgo dirigido a las tareas, pero el trabajo de creación de equipo se realiza fundamentalmente desde el banquillo.

Podemos visualizar mejor el ejemplo con casos como el de Guardiola, Luis Enrique, Simeone o Djukic, que tenemos o hemos tenido en la liga española, cada uno con diversa suerte. Algunos provenían de ser piezas de organización en el campo y otros eran jugadores algo más individuales debido a sus funciones.

Al dar el salto como entrenadores, han tenido que transformarse para lograr una visión más estratégica, ya que ya no deben cumplir y desarrollar las ordenes recibidas, sino crearlas. Además, a nivel humano, ya no solo tienen que motivar a sus compañeros, sino que también deben corregirles, orientarles e incluso sacarles del club.

Esta realidad la podemos ver en frases de Guardiola como “Perdonaré que no acierten, pero no que no se esfuercen”, que pudimos escuchar durante su presentación como entrenador en el FC Barcelona; o con una en la que plasmó lo esencial de este cambio de rol: “El secreto de un buen equipo es el orden. Todos deben saber lo que tiene que hacer“.

Mucho más escueto y directo, Simeone también nos enseña algunas lecciones sobre cómo liderar a un grupo: “Como en las grandes batallas, a veces no gana el mejor, sino el que está más convencido”.

El peso de la responsabilidad de una victoria o una derrota puede repartirse entre todos los jugadores del campo o sobre alguno en particular, pero la posición del entrenador es siempre de máxima exposición.

Al fin y al cabo, la preparación psicológica a la hora de tomar una responsabilidad tan importante como la de liderar un proyecto, es fundamental. Ya sea para luchar contra los egos del vestuario, para imponer su criterio, convencer a los jugadores de que su camino es el adecuado y lidiar con los directivos del club, debemos asumir una responsabilidad que no se puede afrontar de forma pasiva.

Si quieres despertar al líder que tienes en tu interior, deberás saber reconocer cuándo lo has logrado. Un líder despierto se reconoce porque es capaz de despertar a los demás, logrando que finalmente sean ellos los que le escuchen, los que se ilusionen y los que sepan que hay un camino para todos y que todos cuentan.

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Foto | iStock

Germán Udiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Director de Visión Veterinaria.Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz