Estas son las siete tendencias en dirección financiera de las que todos hablan

La crisis ha puesto en valor a la dirección financiera de las empresas. Ya no solo cuenta la cifra de negocios, una lección que hemos podido aprender de una etapa que empezamos a dejar atrás; y ahora parece más importante el resultado, que la cifra de ventas.

El CFO, o director financiero, tiene una visión global del negocio, posee toda la información e indicadores de la compañía y se ha tornado en el copiloto que lleva la brújula del CEO.

Estamos en nuevo contexto económico, en el que las finanzas juegan un papel clave, para superar los muchos retos a los que se enfrentan las compañías, buscando asentar su actividad  económica sobre unas bases sólidas.

En eventos como el Manager Forum de finanzas, patrocinado por Sage, se perfilan las líneas maestras de la función financiera para los próximos años.

Siete tendencias de la dirección financiera para el futuro más próximo

Tenemos que hablar de un futuro próximo, ya que el ritmo exponencial al que se producen los cambios no nos permite aventurarnos mucho más allá. Así, para los próximos años, hay siete tendencias claramente definidas:

Digitalización de la economía

La cada vez más fuerte interconexión entre Internet, la tecnología de movilidad y el Internet de las Cosas, junto a la globalización de la economía, dan lugar a una economía digitalizada. Estamos en la era del dato, que cada vez resultan más accesibles, fácilmente almacenables y  más fáciles de compartir, de manera que el director financiero tiene que poder transmitir la información relevante a los diferentes estamentos de la empresa en tiempo y forma, para que sea útil para la toma de decisiones.

El director financiero es testigo de primera mano de la digitalización del sector bancario, con un aumento imparable de los procesos, transacciones  y trámites administrativos online, cambios a los que tienen que adaptarse las empresas si quieren mantener la competitividad.

Nuevas monedas de dinero electrónico como el Bitcoin; la tecnología blockchain, que amenaza  convertirse en una alternativa al sistema SWIFT, imperante en las transacciones bancarias; o las Fintech, que están revolucionando el sector bancario, pero que a la vez se integran con él; son cambios revolucionarios que transformarán la gestión financiera en los próximos años.

Gestión integral de todo tipo de riesgo

Las empresas están sometidas a todo tipo de riesgos, ya no solo los financieros (operacional, liquidez, crédito y mercado), ya que otros como la seguridad informática pueden causar graves perjuicios, como hemos podido ver con casos como el de los papeles de Panama o el reciente ciberataque a Twitter, Spotify y Netflix.

Otro tipo de riesgo a gestionar es el riesgo de incumplimiento normativo, que puede derivar en sanciones legales y en una pérdida de reputación, por el incumplimiento de leyes, regulaciones, normas y códigos de conducta aplicables a sus actividades.

La optimización de la liquidez

La gestión de la tesorería es un punto que ha sido, es y será un factor clave de la función financiera, pero que ha de adaptarse al nuevo entorno digital con el fin de optimizar los procesos y reducir los costes asociados a su gestión, de manera que se pueda conocer en todo momento la posición de tesorería presente y a corto plazo.

Gestión eficiente de las cuentas a cobrar y pagar

Se debe de procurar  optimizar la gestión de cobro y financiar el ciclo de explotación lo máximo que se pueda con el crédito de los proveedores. Eso sí, esto último cumpliendo con la legislación vigente en materia de plazos de pago a proveedores.

Búsqueda de nuevas fuentes de financiación alternativa a la bancaria

Si la financiación bancaria no es factible, la economía colaborativa permite obtener financiación para determinados proyectos, al conectar a empresas e inversores sin la intermediación bancaria.

Aumento de la productividad y reducción de costes

Para ello, se deben de revisar los procesos y modelos actuales, buscando cómo hacer las cosas mejor y con menor coste. Ya no vale hacer las cosas de una determinada manera, porque siempre se ha hecho así. La dirección financiera debe buscar el adecuado equilibrio entre la reducción de costes y la capacidad de crecimiento, identificar los procesos que no aportan valor, pero que encarecen el producto, y aplicar el método Lean.

Internacionalización

En un mundo globalizado, la dirección financiera debe facilitar la internacionalización de la compañía, suministrando las herramientas y los instrumentos financieros necesarios para realizar y garantizar el buen fin de las operaciones. La internacionalización, además de una oportunidad para el crecimiento, es una fuente de aprendizaje y mejora, siendo un factor determinante para obligar a la empresa a aumentar su competitividad.

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