7 síntomas que te indican que tu equipo de trabajo empieza a fracasar

Los equipos de trabajo representan una de las mejores modalidades de trabajo que existen. Trabajar como parte de un equipo junto a otros compañeros es a menudo vital para conseguir un rendimiento bueno y eficiente que nos conduzca a lograr un objetivo.  Si se consigue crearlos adecuadamente, con la gente idónea, con un liderazgo adecuado y que caminen juntos, por lo general se podrán conseguir resultados excepcionales.

No obstante, a veces pueden fallar. El fracaso de los equipos no solo es algo frustrante para el desempeño diario de sus miembros, también es muy problemático para la empresa. Para reconocer cuando un equipo no está funcionando bien, os descubrimos 7 síntomas que indican que el equipo está flaqueando.

1. Reuniones improductivas

Las reuniones son una de las herramientas más efectivas si se respetan las reglas y un sencillo protocolo. Pese a ello, haz un rápido cálculo mental: ¿cuántas horas puedes emplear en improductivas reuniones de trabajo? Seguro que más de las deseables.

No obstante, tener continuas reuniones de trabajo improductivas no es lo normal.  “Y para esto, ¿ toda la tarde encerrados en el despacho reunidos?” Si se toma por costumbre salir con este pensamiento en  la cabeza, algo va mal.

Igualmente, si la puntualidad brilla por su ausencia, se está más atento al teléfono que a los temas que se están tratando, no existe respeto por la palabra, las conversaciones se suceden sin organización, se alza la voz, se acude sin estar previamente informado o existen otros aspectos negativos en esta línea, es momento de replantear la situación.

Es aconsejable, para arreglar dicha situación, marcar “las reglas del juego” que vayan a gobernar durante el encuentro. O nombrar a un moderador que se encargue de que el meeting avance hacia los objetivos previstos.

2. Roles borrosos

La asignación de roles dentro de un grupo puede ser clave en el éxito del trabajo en equipo. El grupo puede tener bien fijado el objetivo pero, si no se tienen bien definidos los roles de cada miembro hacia su consecución, seguramente termine por no alcanzarse.

Si las funciones del equipo están poco claras, puede dar lugar a confusión y falta de coordinación dentro del grupo. Si sucede esto, seguramente que más de una vez haya más de una persona trabajando en lo mismo o perdiendo el tiempo.

Es vital tener este punto claro, así como entender y tener en cuenta las fortalezas y debilidades individuales para repartir las tareas en consecuencia. ¿De qué sirve mandar un escrito al que mejor se le dan las ilustraciones cuando el que mejor escribe está libre?

3. Poca comunicación

¿Hay partes del equipo que se enteran de rebote de las nuevas acciones que se están llevando? ¿No se contesta a todos los correos electrónicos o no se devuelven las llamadas no contestadas?  Problema de comunicación a la vista….

Es esencial que, cuando se trabaja como parte de un equipo, los integrantes se comuniquen entre sí regularmente. Imaginemos que el equipo está trabajando en un proyecto a largo plazo. Las reuniones semanales deben establecerse para fijar los objetivos para la próxima semana. Es posible que el equipo no pueda reunirse siempre que se pueda, pero para eso están el resto de canales de comunicación.

Recuerda que, para conseguir éxito trabajando en equipo, necesitamos tener una buena comunicación con nuestros pares y superiores, pero previo a ello no debemos dejar de lado que no sólo hay que saber hablar sino también saber escuchar.

4. Poco interés en la dirección

Otra fuente de que algo falla en el equipo es cuando el directivo o la persona encargada del grupo no está capacitada para trasmitir lo que se necesita o, simplemente, comienza a pasar del tema.

El resto de miembros pueden terminar cansándose de ver como ellos se implican día a día, pero no reciben un feedback positivo por parte de su superior. ¿Resultado a largo plazo de esta situación? Crónica de una muerte asegurada…

5. Equipo muy individualista

Que el título de este síntoma sea contradictorio por si solo, ya quiere decirnos algo. Cierto es que para desempeñar las tareas hay que ser algo individual, pero como equipo no se puede llevar una actitud individualista. Se perdería la esencia de un grupo: ser un conjunto.

Trabajar en equipo requiere, primero, saber trabajar en grupo y, segundo, sacrificar cierta individualidad en pos del desempeño grupal.

6. No se camina de la mano hacia el mismo sitio

Imaginemos a Susana y Carlos integrantes de un equipo. Susana dejándose las entrañas para llegar al máximo número de clientes potenciales que considera de 20 a 25 años. Por otro lado, Carlos rebanándose los sesos por filtrar en su base de datos a las personas de 35-40 años que considera el cliente que mayores compras puede hacer del producto que están promocionando para enviarles información. ¿Algo falla no?

Susana y Carlos tienen un grave problema, ya que no tienen los objetivos demasiado claros. Si las metas no estás definidas o son difíciles de medir, es imposible sacar algo bueno del trabajo o lograr un desempeño superior.

Por lo general, la falta de rumbo no solo afecta a las tareas, sino también la motivación que puede verse disminuida, al ver que no se alcanzan los objetivos más simples de visualizar.

7. Elementos negativos dentro del grupo

Líderes que desprenden negatividad, compañeros egoístas que no enseñan sus conocimientos pero sí alardean de lo que saben, discusiones entre los integrantes, etc.  No queremos decir que todo sean mariposas y de color de rosas, pero si aparecen este tipo de factores de forma continua, el equipo quebrará hacia abajo y sin rumbo.