Lecciones del golf para la pyme

Seis lecciones para pymes que aprendí jugando al golf

Lecciones del golf para la pyme

Los deportes son un gran espejo en el que reflejarse para buscar inspiración y lecciones aprendidas para aplicar en el mundo de la pyme. El golf es uno muy interesante, dada la gran exigencia de estrategia que debe aplicar un jugador que quiera obtener un buen resultado.

A continuación, una recopilación de cinco lecciones aprendidas en el golf que se pueden aplicar en la gestión de una pyme:

1 Siempre hay que contar con el hándicap

En el golf, como en otros deportes, existe una herramienta llamada hándicap, que sirve para igualar el nivel de juego de todos los competidores. Cuanto más hándicap tiene un jugador, su nivel de juego es peor y por ello necesita más ventaja. Los mejores jugadores, juegan sin hándicap, “a pelo”, y deciden quien gana un torneo tan solo calculando quien ha sumado menos golpes.

En la pyme, muchas veces se lanza una oferta sin ser la mejor empresa, es decir, con un cierto hándicap sobre la competencia. Esta situación no significa que no se pueda competir en ese mercado o no se pueda ganar un cliente frente a otra empresa a priori mejor, sino todo lo contrario. En los negocios también hay un hándicap, que se puede ir mejorando para competir de tú a tú con el resto de la competencia para ganar clientes.

2 El respeto a los demás es lo primero

Una de las mejores lecciones que te da el golf es la del respeto por los demás. Es necesario y es lo primero. Cuando no se respeta a un compañero de partida y rival en el campo de golf, tarde o temprano se suele recibir una “factura” de las que duelen, de esas que no se olvidan jamás. La humildad a la hora de jugar es fundamental, dado que no sólo se juega contra los demás competidores, sino que siempre se hace contra uno mismo.

En el mundo de la pyme, ocurre lo mismo. Es importante tener respeto a los competidores, incluso aunque no hagan muchos méritos para ello. Aquellas empresas que pecan de soberbia, hablando en términos empresariales, no se dan cuenta de que aquellos negocios a los que minusvaloran hoy, pueden ser los líderes del sector de mañana. De todo lo malo puede aprender cualquiera y darle la vuelta a la tortilla en menos de lo que se imagina.

3 La perfección no existe

El golf es un deporte que se define como una suma de fallos. En cada golpe existen infinitas opciones de ejecutar un golpe perfecto, pero que es irrealizable por las limitaciones técnicas de palos y bolas y por los errores que en la ejecución cometen los jugadores. Idealmente, siempre se querría embocar la bola, tanto a 500 metros del hoyo, como a 2 centímetros, pero esto no es posible en las distancias más largas. Por tanto, hay que asumir que la perfección no existe.

Trabajando en una pyme, muchas veces se realizan grandes esfuerzos para buscar la perfección, pero tampoco existe. Como en el golf, se cumple aquello de que el óptimo es el enemigo de lo bueno y resulta más rentable asumir que el golpe perfecto raras veces tiene lugar y que, por tanto, es mejor buscar un control de la situación, dominando las variables a nuestro alcance y evitando despilfarrar recursos tratando de lograr mejoras irrealizables.

4 Hay vida más allá del trabajo

El golf es un deporte que engancha y mucho. A pesar de la dificultad que tiene al principio, por la gran exigencia técnica que conlleva su práctica, el golf suele enganchar a la gente que lo practica, hasta tal punto que hay quien deja de hacer otras cosas importantes para poder jugar una partida o entrenar.

El trabajo también tiene su capacidad de absorción de la persona y hay quienes dejan todo de lado, incluso la familia y los amigos, por trabajar, cuando no lo necesitan al 100 %. Sacar adelante una pyme o ser autónomo requiere una gran dedicación, pasar mucho tiempo al pie del cañón y gastar mucho tiempo en el negocio. Pero todo tiene un límite y hay que saber desconectar, como en el golf, para poder disfrutar o dedicarle el tiempo que merecen otras tareas de la vida.

5 Es mejor callar y hacer, que hablar primero

Quien jugando al golf habla y presume antes de ejecutar un golpe, añade al momento del impacto una presión adicional innecesaria. Normalmente esto sucede cuando alguien promete un resultado demasiado ambicioso. Por ejemplo, diciendo que va a dejar la bola dentro del hoyo o muy cerca, pero que al final no sucede. Por tanto, es mejor callar y golpear, buscando el objetivo de manera ambiciosa pero en silencio, que hablar y fallar, por un exceso de presión o por comprometerse con lo que no se pueda.

En la pyme, el trabajador o el socio que mucho habla, normalmente suele acabar como el jugador de golf que comete el mismo error y poco aprieta. Es mejor hacer, trabajar y ponerse manos a la obra, que hablar y prometer lo que no se sabe si se va a poder conseguir. Las expectativas cuentan mucho, tanto a nivel interno (con los trabajadores, proveedores, etc.), como a nivel externo (clientes, mercado potencial, sociedad, etc.). Si se trabaja duro y se promete lo que se puede conseguir, siempre es mejor que hacerlo al revés y fallar a quien confía o debe confiar en el negocio.

6 La compañía es buena

Algunas personas dicen que el golf es un deporte con un marcado carácter individual, en el que el éxito depende sólo de uno mismo. Yo no lo veo así, al menos para la mayoría de las personas que lo practican. Se puede jugar al golf o entrenar para mejorar sin contar con más compañía, disfrutando del entorno y de una competición, pero llega mucho más lejos cuando se juega con más gente. Al jugar con otras personas, se puede aprender mucho de ellas, tanto de su forma de jugar al golf, como de otros aspectos personales y el efecto grupo se nota muchísimo en la progresión técnica y mental del jugador.

En la pyme, muchas veces se tiende a emprender un proyecto sin ayuda de otras personas, buscando maximizar el beneficio obtenido. Sin embargo, como en el golf, se cumple aquello de que “si quieres llegar rápido, camina solo y si quieres llegar lejos, camina acompañado”. Es muy complicado que un empresario pueda abarcar todos los campos en los que hay que jugar en una pyme y tener éxito, siendo por ello recomendable la búsqueda de ayuda. No sólo en tareas que se puedan delegar, sino en aquellas que son clave y que puedan ayudar a generar negocio. Dos buenos jugadores, son siempre mejor que uno.

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Imagen | Jon-Luke Lourens

Pablo HerreroPablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial. Relacionado con la Organización de Empresas y la Dirección y Gestión de Proyectos, colabora en varias publicaciones del sector empresa y banca y participa como socio en Golf76.

Síguele en Twitter en @pabloherrero.