Lo que de verdad importa

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Está claro que estamos ante un cambio de ciclo que trasciende lo puramente económico para convertirse en una auténtica “revolución”, que se manifestará plenamente durante los próximos años.

Un cambio que necesita de un nuevo “Management” y en el que Internet y las nuevas tecnologías serán las protagonistas, tanto en lo personal como en lo profesional, de la nueva economía, la economía digital y del conocimiento.

Una economía que se basa en la democratización del acceso a la información, el desarrollo de nuevas infraestructuras TIC y la creación del software y las aplicaciones específicas que permitan el acceso a la misma desde cualquier entorno o dispositivo.

Y no solo eso, el verdadero cambio al que nos enfrentamos es la esperanza de vida. Es un hecho.

La esperanza de vida antes de 1900 era de unos 40 años; en pleno 2000 está ya rozando los 80. Vivimos más. Y hemos sido capaces de vivir mejor. Y pese a que seguimos quejándonos del mundo en el que nos ha tocado vivir, nuestros hijos crecen con comodidades que nuestros padres apenas podrían creer. Con recursos médicos que nunca antes existieron. Con una esperanza de vida, en definitiva el doble de grande.

Tenemos que adaptarnos y evolucionar. La pregunta es si estamos preparados.

¿Nuestra mentalidad ha sabido evolucionar?

Venimos de un modelo donde el éxito equivale a la posesión de bienes. ¿Por qué? Por miedo. Porque no tener nada puede suponer pasar hambre, y el miedo nos domina. Por eso queremos siempre más. Trabajamos para tener más.

Esto nos lleva a situaciones absurdas: ¿Por qué han aumentado las ventas de todoterrenos de alta gama? ¿Hay más montañas que antes en nuestro país? No. Es el actual símbolo de triunfo.

O incluso peor: ¿Padres que ven a sus hijos unas horas a la semana por trabajo? ¿Hijos que no ven a sus padres mayores y enfermos porque están ocupados?

¿Qué transmitimos a nuestros hijos? ¿Qué lo importante es estudiar, tener títulos, ganar mucho dinero, tener posesiones?
Según el gran gurú de la felicidad, Emilio Duró, si preguntamos a gente mayor cuáles son los grandes errores de su vida, el 96% coincide en dos puntos:

  1. Haber hecho lo que se esperaba de mí y no lo que realmente quería hacer.
  2. No haber pasado más tiempo con mis padres y con mis hijos.

Nadie habla en ese momento de posesiones. De lo grande que es su empresa. Del coche o del dinero. Lo importante en la vida son los sentimientos y la flexibilidad y la libertad que tengamos para adaptarnos al cambio.

No se trata de la cantidad de problemas que tenemos, se trata de cómo nos afectan. Y ante un problema hay dos tipos de personas: las que buscan responsables, y las que buscan soluciones. Nuestro cerebro nos condiciona: igual que las embarazadas ven carritos por todos lados, las personas negativas solo ven problemas. Y cuidado: La negatividad se transmite cuatro veces más rápido que la positividad.

¿Cómo aplicamos esto a la empresa?

¿Cómo se entiende que nuestra sociedad considere que los profesionales a partir de los 45 ya no pueden aportar nada nuevo y sin embargo las 10 empresas más fuertes de este país tienen al frente a señores mayores de 65?

Dirigir es complicado. No podemos olvidar nunca que un equipo está formado por personas, y que estas no vienen al trabajo con los deberes hechos, ilusionados y con ganas de trabajar para que otros se lleven los beneficios. Dirigir es, principalmente, saber tratar a las personas.

El Director de Orquesta Riccardo Muti nos da una impecable lección sobre dirección:

Debemos enfocar el trabajo de una manera diferente. El 80 o 90% del éxito está en la actitud, el 10% es conocimiento. Por eso, al frente de un equipo, debemos poner siempre una persona con una actitud positiva.

Debemos contratar personas alegres, optimistas, trabajadoras y dinámicas, personas que se adapten fácilmente a los cambios. Debemos contratar por actitudes y no por conocimientos. Todo cambia tan rápido que los conocimientos adquiridos hoy ya serán obsoletos en 5 o 10 años. La actitud, en cambio, no se aprende.

Porque las personas, de nuevo, seremos las catalizadoras del cambio, las que con nuestra actitud lo hagamos factible.

¿Las claves del éxito?

  1. Manteneros en buena forma física.
  2. Cuidar las emociones. Huye de la negatividad y de los negativos.
  3. Leer, estudiar, aprender. Imita a aquellos que tienen éxito.
  4. La realidad no existe, tú la creas, depende de cómo te tomes lo que te sucede.
  5. La vida es más simple de lo que creemos. El 99% de cosas que nos preocupan son cosas que no han pasado nunca, ni pasarán.

Estas son las reflexiones que me llevé a casa después de asistir a la ponencia de Emilio Duró para los socios del Club Sage Empresas. Ahora sé lo que de verdad importa.

En los negocios, como en la vida, lo realmente importante es la actitud con la que te enfrentas al día a día.
Esta es precisamente la actitud que comparte Sage como compañía, la #actitudsage que quiere llevar este optimismo y estas ganas de crecer a las empresas, invitándolas a sumarse al cambio y a la transformación, y a hacerlo sin miedo, sin complejos.

En Blog Sage | Cómo pasar de la apatía a la motivación
Imagen | Ignacio Olmedo

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Nuria Serra, Marketing de Sage España.
Puedes seguirla en Twitter en @nuria_serra