Publicado por el 21/09/2010 | Economía y empresa | 4 comentarios

La competitividad española cae del puesto 33 al 42

Según el ranking de competitividad que elabora el World Economic Forum (WEF), España se sitúa en la posición 42, nueve puestos por debajo del que ocupaba hace un año. La noticia no es precisamente halagüeña en estos momentos de estancamiento económico, y ha de hacernos pensar en qué es lo que estamos haciendo mal para explicar estos malos resultados como país, que afectan claramente al conjunto de nuestras empresas, grandes y pequeñas.

Si observamos la lista, compuesta por 139 estados, pudiera parecer que el puesto que ocupamos no es tan malo, pero la realidad es que por debajo del 50 la competitividad no existe. Nos queda el consuelo de que Portugal e Italia están por detrás, países de nuestro entorno más cercano, pero esto no justifica nada porque por encima están Estonia, Túnez, Chipre y la República Checa, por citar algunos. A la vista de los datos, se antoja que no transitamos por el buen camino.

La formación académica ha fallado

La escasa competitividad española puede tener muchas causas y venir de lejos, pero las opiniones de expertos y analistas coinciden en señalar que la falta de formación en el período académico es un grave problema, que después persiste en la etapa laboral.

Es decir, que los diferentes planes académicos diseñados para que los estudiantes tuvieran una instrucción adecuada para enfrentarse al mundo del trabajo o al universitario, han ido de mal en peor, a lo que se añade también la pobre calidad de la formación profesional.

Pero no es lo único según el WEF, ya que el acceso a la financiación, la rigidez del mercado laboral, el exceso de burocracia y los impuestos forman un círculo de factores disuasorios que hacen difícil que las empresas puedan competir en mercados abiertos, o que alguien se lo piense mucho antes de emprender un proyecto empresarial.

La cultura empresarial española es también otro dato a tener en cuenta, con predominio abrumador de la micropyme, lo que trae como consecuencia su corta capacidad para formar a sus gestores y empleados, y mucho menos para contratar personal cualificado. Sin olvidar que además del alto porcentaje de pequeñas empresas existentes, la carencia de formación empresarial de sus responsables es también alta.

Y ahora, ¿qué hacemos?

La verdad es que nadie tiene una varita mágica que arregle la situación, y ya quisiéramos todos ser Rafael Nadal, el número uno mundial que deja a la competencia en segundo plano. Pero hasta este crack tiene que esforzarse y luchar al máximo para cumplir sus objetivos y facturar lo que se merece.

Hace unos días el político Vidal Cuadras reflexionaba en un programa de televisión sobre su impresión de que España podría haber tocado techo, y que quizá sería el momento de hacer un profundo examen para rediseñar su futuro y reinventarse. Convertirse en acomodaticio y pensar que todo va a seguir igual años y años puede llevar a que nos adelanten por la izquierda y por la derecha.

La vida cambia, los gustos, las necesidades, los clientes y los mercados cambian, de ahí que la propuesta de Cuadras sea válida para el conglomerado económico y empresarial de nuestro país, pensando en su mayor competitividad.

También el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, insistió la semana pasada en un acto informativo organizado por Europa Press en que nuestras malas expectativas en el exterior son consecuencia de una fuerza de trabajo inadecuadamente formada, y que somos el país con más jóvenes que ni estudian ni trabajan, con el índice de paro juvenil más alto.

Que cada cual saque ahora sus propias conclusiones, pero la realidad nos aboca hacia un futuro complicado si no se toman medidas rápidamente para corregir tanto desajuste. ¿Tú qué opinas?

Más información | World Economic Forum
Imagen | davidabailey

JotaC es licenciado en Ciencias de la Información y desarrolla su actividad profesional en banca, en el área comercial.

4 Comentarios

  1. Esta lista se ha criticado mucho por la arbitriedad de las encuestas. No dudo que tenga una componente arbitraria pero obviamente la posición de España no es buena en absoluto

  2. Estoy de acuerdo en que este es un grave problema, pero tampoco creo que estemos al mismo nivel que Puerto Rico. En la lista figuran unos cuanto países que su productividad está relacionada con ser “refugio” de inversores y no tanto por su productividad real.

  3. He sido testigo directo como catedrático y por tener hijos en edad de instituto, de la precariedad académica y de lo poco responsables que han sido los programas de educación para los jóvenes desde hace bastantes años.. Cantidades considerables de adolescentes que tenian en su mente seguir una carrera, han desistido por las trabas absurdas que encontraron para seguir adelante.El resultado es que se ven muchos extranjeros ocupando puestos de profesionales, por la falta de nativos que tengan esa formación.

  4. Creo que Cherokee entiende el fondo del post: no se trata del mejor o peor que ocupemos según estadísticas más o menos dudosas, que yo particularmente creo en su veracidad, sino lo que nos espera si el sistema educativo no se endereza.

    Tener buenos profesionales pasa por cultivarles la inteligencia en su etapa académica, motivarles en el estudio y en el esfuerzo, no en inculcarles que el coleguismo y el botellón les llevará a dirigir empresas.

    Cuando vas al médico y te encuentras con que no te atiende un español, es para echarse a temblar.

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