Figuras jurídicas para establecer una empresa en el extranjero

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A la hora de plantearse la internacionalización de un negocio y establecer una empresa en el extranjero debemos tener en cuenta todas las opciones en cuanto a la figura jurídica que vamos a utilizar.

Son varias la alternativas, optar por una u otra debe considerarse en función de criterios económicos y fiscales, si bien la decisión final también puede verse influenciada por la legislación del país en el que vayamos a operar.

La sucursal

La figura más sencilla es la sucursal. La sociedad española operaría en otro país con la misma personalidad jurídica que lo hace en el territorio nacional, se trata por tanto de la misma empresa. En este caso la responsabilidad, la fiscalidad, los ingresos y los gastos de la actividad realizada por la sucursal se integra en la matriz y tiene una dependencia, a todos lo niveles, de ella.

Se trata de una misma empresa que opera en diferentes lugares y que integra en su negocio los resultados obtenidos en todos y cada uno de ellos, pero simpre teniendo en cuenta que es una única entidad.

La filial

Si optamos por crear una filial tendríamos una empresa diferente. Se crea una nueva sociedad, en la que la matriz española tiene determinada participación, con personalidad jurídica propia.

Lógicamente este nueva empresa se crea en el país de destino bajo su legislación correspondiente y se somete a la normativa legal local. La dependencia de la matriz se basa en la participación de una en el capital de la otra, pero la gestión y la cuenta de resultados es independiente.

Las Joint Venture

En determinados paises es obligatorio, para establecer un negocio en su territorio, que una parte de la empresa esté en poder de un socio local. En estos casos se puede optar por trabajar bajo una joint venture.

Esta modalidad se basa en la creación de una sociedad mixta compuesta por la empresa y un socio local. Sin embargo este sistema no sólo se puede formalizar con la creación de una nueva empresa, también se puede aplicar mediante un contrato de colaboración entre las empresas para desarrollar un negocio común.

Bajo esta estructura se comparten tanto los objetivos finales del negocio, el control sobre el mismo y también los conocimientos sobre el producto y sobre el mercado. La duración de la colaboración puede ser limitada en el tiempo o indefinida.

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Imagen | keyaki

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial, formador de emprendedores, co-dirige Mi Gestión On-line y es director financiero de Up Soluciones y donatelia.com. Escribe en Pymes y Autónomos, en Actibva y en BBVA con tu empresa.
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