En qua areas debo invertir para mejorar mi negocio

¿En qué áreas debo invertir para mejorar mi negocio?

Una de las preguntas que se hacen muchos empresarios de pymes es en qué áreas debo invertir para mejorar mi negocio. Comercial, compras, tecnología, marketing… Las palancas a activar son variadas, los recursos limitados y el deseo de conseguir efectos inmediatos hacen que muchas veces la toma de decisiones no consiga los efectos deseados y se implanten acciones que no ayudan al empresario a mejorar su negocio, lo cual resulta frustrante.

Para evitar el despilfarro y poder tomar decisiones acertadas para el negocio, hace falta combinar un cocktail de metodología, experiencia y otros factores, como los que te contamos a continuación:

Claves para conseguir buenos resultados en la toma de decisiones de mejora

Si se quiere invertir bien para mejorar el negocio, se debe empezar por un proceso de toma de decisiones que sea eficiente. Las decisiones estratégicas de una compañía deben tomarse sobre información de calidad y tratando de ponerlas en la práctica con agilidad, sin demoras que lleven a la empresa a un estado indeseable de ostracismo.

La tecnología y los procesos son elementos clave para dar soporte a la labor de mejora del negocio. Además, para poder cosechar buenos resultados en la toma de decisiones empresariales, es recomendable cumplir los siguientes requisitos:

  • Usar una metodología adecuada: metodologías de mejora hay muchas, ahora bien, aplicarlas bien no es sencillo y se requiere un dominio de las técnicas y métodos que permiten partir de unos datos de entrada y concluir que se necesita actuar sobre determinadas partes del negocio. Hay metodologías que se basan en el análisis de la contabilidad, otras usan los datos de producción para detectar cuellos de botella, mientras otras usan combinaciones. El caso es usar una y comprometerse con ella hasta el final del proceso.
  • Usar información de partida de calidad: para tomar decisiones para mejorar la empresa, es vital poder contar con datos correctos y contrastables, que reúnan una mínima calidad para que las acciones de mejora que se implanten se correspondan con la realidad y tengan impacto sobre la marcha del negocio.
  • Decidir con agilidad: de nada sirve un proceso de análisis largo y complejo per se, no tiene por qué se mejor que otro más sencillo y que permita decidir con más agilidad sobre asuntos que tengan impacto en la empresa. No siempre es necesario “tener todos los datos” para decidir, sino que se puede jugar con escenarios, con la experiencia (datos históricos, etc.) y otras opciones que permiten agilizar el proceso de toma de decisiones para poder avanzar a un ritmo razonable. En este punto se cumple aquello de “el óptimo es enemigo de lo bueno”.
  • Ejecutar rápido: a la hora de ejecutar las acciones de mejora propuestas tras un proceso de toma de decisiones, hay que marcar plazos de ejecución realistas y al mismo tiempo ágiles. Lo más complicado casi siempre suele ser esquivar la burocracia, la resistencia al cambio, el miedo a dar un paso en una nueva dirección y otros factores que ralentizan la implantación de las mejoras y pueden poner en peligro el efecto deseado.
  • Saber de lo que se va a decidir: por muchos datos que se manejen, siempre conviene tener en el equipo de decisión a alguien con experiencia en los procesos afectados. De nada sirve imaginarse un negocio frente a la experiencia de haber trabajado en él durante años, aunque también pueda ser interesante un nuevo punto de vista virgen, que pueda aportar ideas de otros sectores.
  • Seguimiento del proceso de mejora: tomar decisiones para mejorar es un proceso y, como tal, debe ser seguido para poder conocer el impacto y ver si las acciones implantadas necesitan ser corregidas para poder llegar al punto de optimización deseado. Si no hay seguimiento, se corre el riesgo de no avanzar, de gastar más de lo previsto en mejorar, entre otros, y se pierde la oportunidad de decidir mejor en la siguiente ocasión.

¿Cómo sé en qué áreas debo invertir para mejorar mi negocio?

Hay empresarios que eligen directamente dónde deben invertir para mejorar su negocio. Contratar más comerciales, ampliar la fábrica y comprar más máquinas para disponer de más capacidad, vender en el extranjero,… son ejemplos de políticas y decisiones de cambio que se toman para mejorar el resultado empresarial.

Sin embargo, decidir “a dedo”, sin una base razonablemente objetiva, puede provocar que se pierdan oportunidades de inversión para mejorar otras áreas que pueden actuar como palancas para mejorar los resultados del negocio. ¿Y si el problema está en la gestión fiscal? ¿Y si hay que hacer justo lo contrario para poder mejorar? ¿Qué está haciendo la competencia? ¿Cómo lo hacíamos nosotros antes, cuando nos iba mejor? ¿Es culpa de la crisis, en serio?

En función de la metodología de mejora empleada, se puede avanzar más rápido en la mejora del negocio. Hay muchas opciones, Kaizen, Lean, aplanzar la organización, Six Sigma, la mejora continua, trabajar en equipo y muchas otras que permiten mejorar pero tal vez no tanto como le gustaría a muchos empresarios.

Una que sí que permite ir un poco más allá es la metodología VBM (Value Based Management, o Gestión Basada en el Valor), que utiliza los flujos de caja de la compañía como base para la toma de decisiones. Su planteamiento es muy sencillo: el valor se crea sólo cuando se consigue un retorno de la inversión que sea mejor que el coste del capital.

Si quieres conocer la realidad de las pymes en España, puedes ampliar información sobre la Radiografía Sage de la Pyme 2015 de forma gratuita en la web del Observatorio Sage, en donde te puedes descargar el estudio completo.

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Más información | Entorno Socio-Económico de la pyme en España (Observatorio Sage)

En Blog Sage | Radiografía Sage de la pyme 2015: el entorno socio-laboral

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