El problema de la sucesión en la empresa familiar

Mi compañero Pablo trató, en un post anterior, las implicaciones de trabajar en la empresa familiar. El caso de las empresas familiares suele ser bastante delicado, la relación personal-profesional en la empresa alcanza un mayor grado de sensibilidad cuando, además, hay implicaciones sentimentales.

Sin embargo, todas las problemáticas asociadas a este tipo de empresas, alcanzan su punto más álgido en el momento en que hay que tomar decisiones estratégicas en cuanto a la sucesión al frente de la empresa. Además, hay que tener en cuenta que sólo el 40% de las empresas familiares sobreviven en su proceso de sucesión y las que se mantienen en la tercera generación apenas llegan al 15%. Un tema delicado y que, últimamente, está dando mucho que hablar.

Los casos de Galletas Gullón y Eulen

Uno de los casos más significativos, de los problemas que surgen en este tipo de situaciones, es el de Galletas Gullón. Tras la muerte de su presidente José Manuel Gullón, en 1983, su esposa, María Teresa Rodriguez, se hace cargo de la presidencia y nombra director general a un hombre de su confianza, Juan Manuel Galbadón. Con el tiempo los hijos de Gullón y Rodriguez pretenden hacerse con el control de la empresa y cesan al director general. A partir de ahí, el juzgado dictamina el despido de Gabaldón como improcedente y se declara una guerra por la gestión de la empresa que está, ahora mismo, en los Juzgados y que lleva a situaciones tan insólitas como que la junta de accionistas se celebre en un coche.

Otro caso parecido es el de Eulen. El grupo de empresas, propietario, entre otros, de la bodega Vega Sicilia, vive otra guerra familiar donde el patriarca de la empresa, David Alvarez, que tiene 82 años y la mayoría accionarial, y está enfrentado con 5 de sus 7 hijos (también accionistas) y el director general. También en este caso se están viviendo una serie de maniobras, por una y otra parte para hacerse con el control efectivo de la empresa.

Preparar la sucesión con tiempo

Lo principal a la hora de pensar en la sucesión, es no tomar decisiones traumáticas ni repentinas, la improvisación es el peor enemigo para la pervivencia de la empresa, sin embargo el 75% de la empresas familiares no tienen prevista esta situación. Lo ideal es preparar con anticipación el proceso, establecer unos criterios y un proceso de sucesión de entre 3 a 5 años para preparar ese momento en que haya que afrontar el “paso del testigo”.

Incluso puede ser una buena idea recurrir a una empresa externa para que analice y asesore sobre los criterios de selección, el perfil de los candidatos y los procesos que deben afrontarse para el cambio, estableciéndose un protocolo de sucesión a modo de testamento.

Se hereda el patrimonio pero no el puesto de trabajo

Uno de los factores a tener en cuenta, según los expertos, es que lo primero que tiene que pensar el dueño de una empresa familiar al nombrar a su sucesor, es que la familia hereda el patrimonio pero no tiene porque heredar el cargo.

En muchas ocasiones, para prever conflictos entre los herederos de la empresa o incluso para garantizar la continuidad en el funcionamiento del negocio, la mejor solución es dejar el timón en manos de un profesional ajeno a la familia, o una situación intermedia como ha hecho la empresa de alimentación Nutrexpa donde ningún directivo, excepto el presidente, puede pertenecer a la familia propietaria.

En otros casos, la solución más sencilla puede ser optar por la venta de la empresa. Los herederos se desvinculan del negocio y cobran la parte correspondiente a su participación. El negocio pasa a manos del nuevo comprador y se eliminan esas tensiones familiares.

Casos de éxito y los que se avencinan

Que se planifique la sucesión es un punto muy importante para la pervivencia del negocio y, aun siendo un tema delicado, hay casos donde esa sucesión se ha llevado a cabo con éxito. FCC, Banco Santander, Osborne o Codorníu, son claros ejemplos de que las empresas familiares pueden sobrevivir a estos cambios. Codorníu tiene 450 años de antigüedad y el Grupo Osborne cerca de 300.

Los próximos en enfrentarse a esta tesitura pueden ser El Corte Inglés o Inditex. Ambos propietarios están por encima de los 70 años y, en el caso de Inditex, parece que ya se están produciendo movimientos para asegurar una transición tranquila en el momento en el que el “gran jefe” decida jubilarse. Amancio Ortega parece haber optado por esa fórmula del gestor profesional, en la persona de Pablo Isla, independientemente de que su hija Marta pase a ser, con el tiempo, la accionista mayoritaria del Grupo Inditex.

Tema delicado, intereses económicos, personales, sentimentales. Hay muchas variables para dar con la solución ideal a la ecuación, pero, desde luego, la peor opción siempre será no hacer nada.

En Blog SAGE Experience | Trabajar en la empresa familiar no es siempre la mejor solución
Imagen | Gobierno Vasco Irekia

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Yo llego a fin de mes.

Colaborador, de Blog Sage Experience.

Puedes seguirlo en Twitter en @misterempresa