Dirigir la estrategia empresarial hacia nuestras limitaciones

La Teoría de la Limitaciones de Goldratt nos lleva a dirigir nuestra estrategia empresarial hacia nuestras limitaciones. Si bien esta teoría tiene una especial relevancia en un entorno productivo, sus ideas pueden aplicarse a cualquier tipo de empresa.

El objetivo general que persigue la puesta en marcha de este sistema es aumentar el rendimiento de la organización en un promedio del 40% sin necesidad de aportar más recursos. Esta teoría surge en la mitad de la década de lo 70 y el propio Goldratt la plasmó en su obra “La Meta”, que se publicó en 1984 y que cuenta, en forma de novela, sus principios generales.

La meta y los obstáculos para alcanzarla

El primer paso es identificar la meta de la empresa. No se puede mejorar si no se sabe cuál es el objetivo último que se persigue con la mejora, por tanto para poder alcanzar el grado óptimo en el funcionamiento de nuestra organización debemos saber cuáles son las metas a alcanzar.

Los obstáculos para alcanzar esta meta se identifican con las restricciones o limitaciones, a nivel estructural, productivo o de recursos, que separan a la empresa de lograr su meta. Para determinar esas limitaciones tenemos que partir de la premisa de que la empresa está compuesta por una gran cadena de recursos interdependientes (personas, máquinas, instalaciones, materiales, etc.) pero solo unos pocos de ellos suponen un cuello de botella que restringe o condiciona el funcionamiento de la organización.

SIn embargo, esta teoría no identifica a las restricciones o limitaciones con los recursos escasos. Suegún Goldratt, las restricciones, lo que le impide a una organización alcanzar su más alto desempeño en relación a su Meta, son generalmente criterios de decisión erróneos en esos procesos clave.

Mejorar en base a las limitaciones

El proceso se inicia, como ya hemos dicho, con la identificación de las limitaciones. Es más que posible que aparezcan varios cuellos de botella, sin embargo debemos diseñar un procedimiento para determinar cuáles de ellos suponen puntos clave en el desarrollo de nuestra estrategia, es más que posible que algunas restricciones vengan determinadas por otras anteriores, por lo que si solucionamos las primeras las segundas desaparecerán.

Una vez identificadas las limitaciones clave debemos proceder a explotarlas. Explotar las limitaciones supone hacer las mejoras necesarias en esos aspectos clave para que la parte productiva de esa restricción sea la mayor posible. Poseriormente debemos subordinar el resto de los procesos a esas restricciones, si nuestra limitación procede del aspecto comercial no debemos producir o comprar más de lo que podemos vender porque estamos consumiendo otros recursos en algo que no contribuye al objetivo, por tanto debemos acomodar la obtención de productos a nuestra capacidad de venta.

EL siguiente paso es elevar las limitaciones. Elevar es aumentar la capacidad del cuello de botella, destinando los recursos necesarios para ello podemos conseguir que el impacto de esa restricción sea menor o, incluso, que ésta desaparezca. todo este proceso puede haber obligado a realizar cambios en la organización, a nivel de estrategias, de polñiticas de empresa, de asignación de recursos, etc. Eso nos obliga a reiniciar el proceso ya que con estos cambios pueden aparecer nuevas restricciones que tendremos que analizar.

Dirigir sobre las limitaciones

Una buena estrategia empresarial puede ser dirigir y gestionar la actividad en base a las restricciones. En algunos casos la propia dirección puede decidir cuál va a ser la limitación, si temenos la suficiente capacidad de producción y nuestra limitación es la venta podemos poner mayor incidencia en la labor comercial y gestionar el negocio en base a aumentar la capacidad de venta (abrir nuevos mercados, nuevos puntos de venta, etc.)

Decidir cuál va a ser nuestra limitación supone que podamos medir perfectamente el impacto de esa restricción, hace que la organización permanezca estable ante los cambios introducidos para el control de esa restricción y permite que la limitación esté en el punto fuerte del conocimiento de la empresa y pueda permanecer perfectamente controlada.

En el ejemplo anterior, si nuestra empresa tiene su cuello de botella en la venta, la capacidad de producción se adaptará a la capacidad de comercialización y a la demanda de esos productos y podrá aumentar o reducirse en función de la misma. Por otro lado, controlando esa limitación, la empresa puede basar su estrategia de dirección en acciones destinadas a aumentar esa demanda o a generar mayor capacidad de venta. De esta manera la gestión del negocio se basará, principalmente, es explotar, elevar y controlar ese cuello de botella.

En Blog SAGE | La planificación de los cambios en las organizaciones
Imagen | Jeff McNeill

Mister Empresa es Master en Asesoría Fiscal y Contabilidad. Consultor empresarial y formador de emprendedores, pertenece a la red de mentores de empresas de la Xunta de Galicia y escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva .
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