Diez lecciones empresariales surgidas del montañismo

El montañismo aúna muchos de los valores que determinan la calidad de un equipo de trabajo y la cultura empresarial basada en el conocimiento de las limitaciones propias, el esfuerzo y el constante deseo de superación.

Durante las épocas estivales las actividades relacionadas con el senderismo y la montaña se vuelven habituales y es entonces cuando uno puede darse cuenta realmente de lo importante que es aprender estas lecciones para poder aplicarlas a nuestra vida profesional.

El mensaje de la montaña

Hablando con un experimentado montañero tras una travesía por las cumbres de la isla de La Palma he podido recoger algunos consejos y experiencias que pueden ser introducidas sin mucha dificultad en la filosofía de cualquier empresa pero también en la vida personal de cualquiera de nosotros. Eso sí, me confirmó que no resultaba una labor sencilla.

La montaña es ante todo un reto mental pues nos enfrentamos no solo a un camino complicado sino a un conjunto de dudas y sensaciones continuas de agotamiento. Poseer un buen físico es de gran ayuda pero sin una mente preparada la montaña nos ganará la partida.

En esta travesía pudimos encontrar durante los últimos kilómetros un reguero de gotas de sangre en dirección a la salida de la caldera de Taburiente y no podía dejar de pensar en las dificultades por las que pasaría el pobre afligido para avanzar por un terreno irregular, rocoso, caluroso y escarpado. Lo cierto es que no habían más salidas, solo podía seguir adelante ¿cuántas empresas están en la misma situación hoy en día?

Eduardo, el montañero con el que hicimos el camino, nos dijo que cuando uno sube una montaña no debe pensar en la meta ni mirar arriba sino centrarse en cada uno de los pasos. Marcarse metas a corto plazo era de gran ayuda para no caer ante el golpe mental causado por la distancia que nos separa de nuestro objetivo. La concentración le había ayudado muchas veces a enfrentarse a ese tipo de sufrimientos.

El trabajo de equipo y el compañerismo adquieren gran importancia en la montaña pues en ocasiones solo es posible seguir con la ayuda de los demás. A este respecto espero que la persona que dejó su sangre en el camino tuviera a alguien capaz de soportarle y mantenerle hidratado.

Otro aspecto esencial es contar con el material adecuado para enfrentarnos a un reto. La diferencia entre un pie dañado y uno sano puede estar en los calcetines y en las botas además de en la forma de subir y bajar por el terreno. ¿Realmente queremos escatimar en este tipo de gastos básicos?

Los preparativos, por tanto, son la parte más esencial para afrontar un reto de gran magnitud. El peso deberá ir a nuestras espaldas y no resulta sencillo decidir con qué vamos a cargar y con qué no.

Cuando el montañero es un empresario

Cuando ves la recompensa se te olvida el esfuerzo que te ha llevado hasta ella. La naturaleza te premia de una manera muy diferente a una empresa pero al fin y al cabo hablamos de objetivos, medios y voluntad. Algunos de los consejos que podemos extraer son:

  • Controla tus esfuerzos
  • Conoce tus propios límites y los de tu organización.
  • Elige un buen equipo pues ahí radicará la diferencia entre recibir apoyo o sentirse aislado.
  • No cargues con aquello que no puedes asumir.
  • Distribuye las tareas.
  • Rendirse no es una opción pero descansar es necesario.
  • Establece y respeta los protocolos.
  • Marca metas a largo plazo y establece objetivos a corto.
  • Asegúrate de contar con el material adecuado para el camino.
  • Disfruta del sendero y de la recompensa.

Cuando el camino es llano todos podemos hacerlo bien pero ante la dificultad se descubre el verdadero valor del liderazgo y de la mentalidad emprendedora. Enfrentarte a tus límites solo es posible con planificación, mentalidad y deseo.

La montaña nos enfrenta a nosotros mismos aunque estemos en compañía y no todos pueden soportarlo. El empresario puede considerarse también un poco montañero aunque podemos estar seguros de que nadie le dirá “Lo has logrado. Puedes estar orgulloso”.

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Imagen | Raquel R. Udiz

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas, responsable de área fiscal y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz_