¿Cómo vas a celebrar la navidad en tu empresa?

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La navidad es una fiesta para disfrutar en familia, pero eso no impide que una empresa pueda utilizar este contexto para crear actividades que distiendan el ambiente y que fortalezcan la cohesión de los equipos de trabajo.

Para ello es importante que diferenciemos entre los puestos de trabajo de cara al público, incluyendo la fuerza de ventas, y los puestos administrativos, que posiblemente son más elásticos a la hora de realizar estas actividades. Para impedir grandes desequilibrios entre ambas, debemos actuar con moderación y pensando en el valor social de nuestras iniciativas.

No estamos de fiesta

Debemos tener cuidado a la hora de crear iniciativas festivas, pues para evitar que afecte a las áreas de trabajo hay que acotar las actividades y los espacios donde se produzcan las actividades, que deberán ser comedidas y estar bien organizadas/controladas.

Si pensamos organizar una fiesta o cena, lo mejor es hacerlo fuera de la jornada de trabajo, como es obvio. Dentro de la empresa no estamos de fiesta, aunque puedan realizarse ciertas acciones de tono festivo.

Además, tal y como hemos mencionado, no todos los puestos de trabajo ni todas las empresas pueden tomarse la libertad de tomarse su trabajo a la ligera en una época tan importante para las ventas. Depende del sector, pero en cualquier caso es posible hacer actividades que hagan que esta época sea más llevadera.

Actividades benéficas

Aunque la solidaridad debería ser un objetivo de todos a lo largo del año, en navidad se aviva nuestra conciencia social. Estamos en una época donde se aglutinan muchos compromisos familiares y donde se compran muchos regalos, lo cual incrementa nuestro sentido de la “culpabilidad”, al saber que muchos no podrán disfrutar de esta época de la misma manera.

Por tanto, estamos en una época donde las iniciativas benéficas son más efectivas, pues nos sirven para minimizar este conflicto cognitivo. Dar la opción de ayudar a los más necesitados genera bienestar y además produce un beneficio social muy necesario.

Podemos organizar una recogida de regalos para los niños más necesitados en las instalaciones de la empresa (recomendable aprovechar las iniciativas realizadas por organizaciones y ONGs). Es algo que incluso se puede potenciar realizando algún tipo de sorteo entre los participantes. El beneficio social lo merece.

Igualmente, se pueden realizar colectas para fines muy determinados (como para luchar contra el hambre) o prestar servicios gratuitos a personas necesitadas, siempre alineados con la actividad normal de la empresa.

Por ejemplo, en mi ciudad algunas peluquerías tienen estos días la iniciativa de cortar el pelo a gratuitamente a personas que viven en la indigencia, lo cual es evidente que no soluciona sus carencias vitales más básicas, pero les ayuda a mejorar su autoestima dentro de las posibilidades que brinda la organización.

Actividades divertidas

La navidad es una época de diversión, pero también de mucho trabajo en según qué sectores. Introducir diversión en un entorno productivo puede ser contraproducente e incluso peligroso cuando estamos en entornos de riesgo, por lo que hay que establecer con claridad tanto las normas como el control y realizarlo de forma responsable.

En entornos de oficina se puede permitir la ropa informal e incluso hacer un pequeño concurso de “suéteres divertidos de navidad”, adornar el entorno, hacer alguna rifa, amigo invisible, entrega de pequeños regalos a los empleados y/o sus hijos, tarjetas de felicitación, entregar gorros de navidad, etc.

No podemos olvidar al personal de cara al cliente, que también deben contar con espacios para el esparcimiento y para la realización normal de su trabajo, sin que exista un sentimiento absoluto de fiesta, que terminaría dañando la productividad individual. Al fin y al cabo buscamos potenciar y no restar, para lo cual no es necesario destinar largos periodos de tiempo.

Las actividades divertidas se pueden ejecutar con pequeños actos y gestos. Siempre recuerdo cuando trabajaba en ventas y una navidad estaban mis compañeros disfrutando de una pata de jamón serrano en la oficina, además de tomando algo de vino (no muy profesional) mientras yo luchaba por atender a los clientes a solas. Si no se establece un buen control, una actividad festiva puede ser perjudicial.

Por tanto, si quieres introducir actividades distendidas en la empresa, deberías acotarlas y actuar con responsabilidad. Si no es posible, puede ser mejor no hacerlas y apostar por iniciativas solidarias y la creación de ambientes diferenciados a los presentes el resto del año.

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Imagen | David Blackwell

Germán Rodríguez Udiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos, Actibva y BBVA con tu empresa.

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