Cómo aprovechar las ideas de tu equipo

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No son pocas las empresas que ignoran voluntariamente las ideas de sus equipos humanos, haciendo que la alta dirección sea la responsable exclusiva de la creatividad, desperdiciando el talento y las perspectivas que encontramos en los puestos de base.

Solucionarlo pasa por un cambio de actitud de los jefes que debe contagiarse verticalmente por todo el organigrama. Para lograrlo debemos tomar consciencia de los beneficios que tendrá hacerlo.

Las ideas no son peligrosas

¿Por qué tenemos miedo a que los empleados opinen sobre las cosas que les afectan? ¿Acaso pensamos que si no escuchamos van a dejar de hacerlo? Escuchar activamente puede ayudar a que estas opiniones se expresen de forma resolutiva, es decir, que se conviertan en soluciones e ideas y no en meras quejas y críticas.

Involucrar a los equipos humanos en las tareas creativas puede ser tremendamente enriquecedor para todos, siempre que se controle el proceso y se oriente a la localización y resolución de problemas concretos.

Las ideas fuegos artificiales que queremos que estallen en el cielo y no en el almacén. Cuando contamos con un trabajador para encontrar soluciones, irá más allá de quejarse del problema y empezará a sentirse responsable parcial de su solución.

Cuando un empleado cree saber cómo mejorar su día a día o considera que existen mejores formas de solucionar los problemas de la empresa, pero no puede comunicárselo a las personas responsables, sufre cierta impotencia. Entonces, estas ideas se moverán por los canales informarles en forma de crítica hacia la organización, que no parecería dispuesta a contar con nadie.

Las buenas ideas nacen de la comunidad

Una idea es una influencia, un boceto realizado sobre un modelo que se convierte en dibujo según se trazan nuevas líneas sobre él, mutando hasta que es irreconocible del primer trazo.

Así, la idea principal funciona de guía y los demás miembros de la comunidad la enriquecen y llenan de detalles persiguiendo la perfección. Una idea creada o enriquecida por un grupo tiene más probabilidades de ser un éxito que si fuera responsabilidad exclusiva de un sujeto, debido al mayor número de perspectivas que entran en juego.

Organización y control

Para que las ideas fluyan debemos establecer canales mediante los cuales se puedan expresar y ponerlos en conocimiento de todos. No hablamos solo del impersonal buzón de sugerencias, sino de utilizar las reuniones periódicas para localizar problemas y soluciones en los puestos de trabajo, y crear dinámicas específicas.

Puede ser muy productivo reunir a los equipos de trabajo en jornadas destinadas a crear equipo y a realizar lluvias de ideas. Se logra una unión más fuerte cuando se hace en torno a retos concretos, por lo que puede ser buena idea partir de la localización de problemas en procesos previos y crear una dinámica para organizar y debatir sobre las ideas que surjan.

La empresa nunca puede asegurar que estas ideas se vayan a aplicar de forma directa y literal, sino que se introducirán en el estudio de alternativas por parte de la dirección, ya que deberán considerarse factores económicos y organizacionales antes de saber si son totalmente viables.

En ocasiones puede tener más importancia el descubrimiento de un problema que solo puede detectar un personal de base, que las posibles soluciones. Es decir, pueden existir mejores manera de arreglarlo, pero esto sería imposible si no conociéramos su existencia.

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Imagen | Qisur

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

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