Claves para diseñar una nueva tienda

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Diseñar una nueva tienda nos obliga a pensar en la mejor manera de presentar los productos al público, pero también nos debe hacer reflexionar sobre cómo lograr un espacio funcional y agradable para el consumidor, que favorezca las ventas.

Además, una buena organización puede favorecer la gestión del stock y nos permite contar con un espacio más polifacético que se adapte a las necesidades cambiantes del negocio.

Escaparate

La zona del escaparate conecta el negocio con los potenciales usuarios, antes de que entren en la tienda. Por tanto, debe presentarse de forma atractiva y tendremos que procurar contar con un acceso cómodo al espacio desde el interior del establecimiento, con el objetivo de mantenerlo actualizado.

Para lograrlo es importante diseñar el habitáculo con un espacio suficiente para mostrar los productos y pensar en las labores de limpieza, en la iluminación y en las posibilidades creativas.

La decoración efímera del escaparate busca llamar la atención y presentar las novedades o productos reclamo, entendiendo esto como una renovación frecuente del mismo, ya que representa toda una herramienta comercial. Los escaparates descuidados, sucios y caóticos, no cumplen su objetivo de forma eficiente.

Además, la zona exterior de la tienda debe mostrar nuestra imagen corporativa de forma reconocible y cuidada, para lo cual puede ser imprescindible contar con un nombre y logotipo lo suficientemente atractivos como para resultar memorable. Si no queremos ser una tienda más, tendremos que diferenciarnos mostrando una fuerte imagen de marca y/o elementos característicos.

Zona de transición

La zona de transición suele ser olvidada por la mayoría de pequeñas tiendas. Se sitúa entre el exterior de la tienda y el interior, por lo que se tratará del primer impacto que se percibirá del interior de la tienda.

Una entrada muy pequeña no invita a acceder al establecimiento, al igual que una que esté llena de elementos decorativos que puedan causar sensación de caos y agobio, como también sucede con los carteles publicitarios, anuncios, panfletos con ofertas y demás.

Tampoco podemos olvidar que cuando entramos en una tienda tras caminar por la calle, tenemos que buscar un cambio de ritmo que debe calmar la mente del usuario, con el objetivo de que se sienta más cómodo y dispuesto a mirar nuestros productos, más allá de aquello de lo concreto que pudiera estar buscando.

El espacio de transición perfecto debería ser amplio, cómodo y limpio, siendo algo que no solo debe percibirse con los ojos sino también con los oídos y el olfato.

Si nos encontramos en una zona muy ruidosa, deberíamos intentar encontrar opciones para que el interior de la tienda se encuentre lo más aislada posible de dicha circunstancia. También es importante controlar la temperatura del establecimiento.

Interior de la tienda

La tienda debe distribuirse de forma inteligente según el tipo de comercio del que estemos hablando. Por ejemplo, en una tienda de barrio es interesante posicionar los productos consumibles de bajo importe y de mayor rotación cerca de la caja, si bien se logrará una mayor penetración de los usuarios en la tienda cuando los productos “calientes” se sitúen al fondo, ya que permitirán que el usuario pase por zonas más frías, donde se encuentran productos cuyo consumo sea más propio del impulso o que no tenga una rotación tan alta.

Esto permite aumentar las probabilidades de vender estos productos “fríos”, pero para que no se convierta en una contra, los pasillos deben ser cómodos, luminosos y se debe evitar la sensación de agobio propia de estantes altos repletos de productos, poca iluminación y pasillos estrechos (la altura se “cura” con más anchura).

La planificación de dichos pasillos tendría que hacerse buscando un recorrido agradable por la tienda, donde no sea fácil perderse y todo se encuentre bien ordenado por zonas. En las cabeceras de las estanterías deberíamos mostrar productos en oferta o novedades.

Si las instalaciones lo permiten, los estantes no deberían usarse como almacén, sino como zona de venta. Esto implica tener que reponer productos según demanda, pero al mismo tiempo permite mostrar más variedad y cargar menos el espacio.

Cerca de la caja se sitúan los productos “tentación” y los consumibles de bajo importe y alta rotación de los que hemos hablado. También se pueden ubicar productos complementarios que puedan ser ofrecidos por el vendedor, cuando detecte productos proclives a iniciar este proceso de venta paralela.

Los pasillos también tendrán que diseñarse pensando en la entrada de mercancías hacia el almacén, así como las labores de decoración del local, la posible creación de zonas de “cata” y demás, no olvidando las medidas de seguridad necesarias para los usuarios, que incluye la correcta señalización de las señales de salida de emergencia, extintores, etc.

En caso de tienda especializadas en un solo tipo de producto, deberemos adaptarlas el espacio para favorecer que el usuario pueda probarlo, evitando en lo posible los pasillos (a no ser que contemos con muchas familias o categorías de producto) y primando la identidad corporativa y la comodidad del espacio. No obstante, el gran número posible de negocios que existe hace que sea prácticamente imposible dar consejos universales.

Almacén

El almacén debe mantenerse lo más ordenado posible para facilitar las labores de reposición y los recuentos de stock. Esto resulta especialmente complicado, por lo que es conveniente planificar algún día a la semana para controlar su estado. Por otro lado, tenemos que etiquetar adecuadamente los productos en cajas, incluyendo sus fechas de caducidad.

Cerca de la salida del almacén deberíamos situar los productos perecederos y los de alta rotación, mientras que el fondo puede ser aprovechado para guardar los imperecederos y los de menor rotación, que también pueden ser los de mayor valor. Esto puede evitar algunos accidentes y ahorrarnos tiempo a la hora de reponer los productos de la tienda.

Un almacén no debería ser un caos, por lo que no debemos acumular los productos sin seguir ningún esquema. Esto nos llevaría a contar con productos que no podríamos localizar adecuadamente a la hora de hacer un control de stock o a la hora de intentar venderlos.

Para todo ello es imprescindible contar con buenos programas o sistemas de gestión, porque no podemos confiarlo todo a un orden complicado de lograr o a nuestra cabeza, que deberá estar en muchas tareas al mismo tiempo. En el almacén debe primar lo práctico y lo seguro.

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Imagen | Paul Townsend

Germán Udiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos, Actibva y BBVA con tu empresa.

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