Atletas de oficina: derrotados por la presión

El mundo de los negocios tiene ciertas similitudes con el del atletismo. La gran exigencia a la que nos vemos sometidos nos supone una presión psicológica que puede desembocar en errores y fracasos inesperados. Ser los primeros es en muchos casos vital y el segundo puesto es visto como la primera posición entre los perdedores, también en las economías de mercado.

Durante el fin de semana pasado, vimos cómo al gran Usain Bolt le traicionaron los nervios y quedaba eliminado por realizar una salida nula en la final de los 100 metros del mundial de atletismo. Esto ocurrió aún cuando sus grandes competidores habían causado baja en el campeonato. Un pequeño error de concentración y estás fuera incluso antes de dar tus primeros pasos.

El error de pensar en la meta

Está a punto de comenzar la carrera y el campeón cuenta con todo a favor para sumar un título mundial. Sus grandes competidores, Asafa Powell, Tyson Gay y otros como Mullings y Rodgers, no ha podido acudir por diversos motivos. Bolt mira la meta y piensa que ya es suya. Se pone en posición y quiere ser el más rápido para celebrar la victoria.

No sabremos si este fue el motivo, pero antes de que sonara el disparo de salida y arrancara el cronómetro ya había adelantado un pie sobre la pista. Esto causó que se le penalizara con un nulo, quedando fuera de tan esperado acontecimiento.

Un gran campeón olímpico, récord mundial y posible leyenda, eliminado por un incomprensible error causado por la presión. Algunos decían que esa era la única manera de ganarle y así sucedió.

La victoria, también en los negocios, se caracteriza por hacer una buena salida y terminar llegando el primero. Podemos visualizar la llegada pero si esta evita que nos concentremos en la salida, todo está perdido.

Tenemos que medir cada uno de los pasos y no visualizar la meta sino el camino que nos lleva hasta ella. Solo hace falta un paso mal dado para terminar con nuestras aspiraciones. Como dicen en el fútbol: “tenemos que ir partido a partido”.

Una mente fuerte se establece sus propios objetivos a corto

No todos los corredores pueden enfrentarse a Bolt en igualdad de condiciones, igual que pocas empresas pueden competir con los grandes imperios económicos. Establecer nuestras propias metas nos ayudará a correr nuestras particulares carreras, que nos permitirán ir cada vez un poco más allá. No hablo únicamente de aprovechar los errores del líder.

Oscar Pistorius corre con prótesis en lugar de piernas y aunque muchos corredores le acusan de contar con una “ventaja”, lo cierto es que él sabe perfectamente que no puede ganar a los grandes. Su objetivo era participar y gracias a mucho esfuerzo y entrenamiento, pudo correr la última serie de los 400 metros y lograr la tercera posición… y eso que sus salidas son siempre lentas. ¿No es esta acaso una verdadera victoria?

La fuerza de voluntad y el trabajo nos pueden llevar mucho más lejos de lo que podríamos pensar a causa de nuestras limitaciones. No somos rival pequeño, solo tenemos aspiraciones cortas. El deporte nos da muchas lecciones a este respecto.

El que llega el último

Siempre digo que el último en cruzar la meta es posiblemente el que más mérito tiene pero al que menos valoramos. Si, el primero es un campeón, una autentica máquina, pero el último no se ha rendido. Al último le dolían los músculos más que al primero, iba asfixiado pero siguió adelante.

Con cada paso creció su orgullo y no debería sentirse un fracasado al llegar a la meta. Si tiene claros sus objetivos y sus posibilidades, mirará el reloj y seguirá tratando de mejorar. Y en esto, ninguno de los que le adelantaron podrían derrotarle realmente.

Ahí tenemos el ejemplo del nadador Nigeriano que participó en las Olimpiadas de Sydney, o el del más reciente corredor de Tuvalu, que tardó 16 segundos en correr los 100 metros.

No siempre corremos contra el primero, sino contra nosotros mismos. En el deporte y en los negocios hace falta valor para salir a la pista y competir, pero lo más importante es conocer nuestras posibilidades. Nunca pensar en la victoria, sino en el largo camino que tenemos que recorrer hasta ella, paso a paso. Solo así puede que algún día la logremos.

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Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas, responsable de área fiscal y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA. Escribe en Pymes y Autónomos y en Actibva.

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