Publicado por el 03/02/2011 | Economía y empresa | 2 comentarios

Ahorrar costes de oficina vía factura eléctrica

Ahorro-Energético

Tal y como están las cosas, cualquier capítulo en el que se puedan ahorrar costes de oficina y retener en nuestra caja unos cuantos euros al mes (o varias decenas o centenas al año) siempre es bienvenido. El mercado energético no una excepción y las convulsiones provocadas por la crisis, las acabamos pagamos todos los consumidores vía precio. Facturas eléctricas que no llegan, otras que se calculan con datos de consumo de dudosa base,… han provocado que para muchas pymes y autónomos el recibo de la luz se convierta en un problema.

Soluciones, hay muchas. En mi opinión, todas pasan por un consumo responsable, con sentido común. Hoy en día están muy activos los agentes comerciales eléctricos que prometen el oro y el moro en forma de ahorro energético con la compañia tal o cual pero, si lo pensamos, nosotros mismos, sin necesidad de terceros o de cambiarnos de compañía, podemos poner en la práctica medidas para reducir el consumo eléctrico en nuestros centros de trabajo. Sostenibilidad, ahorro de costes en energía, sentido común,… que cada uno elija la causa que más le motive, pero formas de hacerlo sí que hay.

Elegir los dispositivos adecuados y configurarlos para un consumo razonable

En términos energéticos, es muy importante elegir los dispositivos eléctricos y electrónicos que tengan un perfil de consumo razonable. Aunque a veces no destaque a simple vista, entre productos de similares prestaciones pueden existir notables diferencias en cuanto a consumo de energía. Usar una herramienta que permite calcular el consumo energético de un aparato, como esta calculadora que pone a disposición el programa Energy Star nos permite ser conscientes de las diferencias existentes en dos configuraciones distintas.

Por ejemplo, se puede comprobar que no consume lo mismo un portátil que un ordenador de sobremesa en sus diferentes estados: encendido, preparado o apagado (sí, en modo apagado puede existir algún consumo). Consume menos energía una pantalla pequeña que una grande, ya que hay que “iluminar” una superficie menor. Los monitores antiguos, de tubo, dicen que consumen el doble que uno LCD normal y estos, a su vez, más que los más modernos de leds. En la misma línea, cuando vamos a montar un equipo para trabajar, hay que tener en cuenta cosas como que el procesador o la tarjeta gráfica ideales para videojuegos, seguro que sobran en un PC que sólo va a utilizar aplicaciones ofimáticas y un navegador.

Con los accesorios y equipos periféricos, lo mismo. En estos casos, al tratarse de equipos que se conectan a la red eléctrica más esporádicamente y que no trabajan en modo contínuo, parece que su consumo apenas impacta en la factura, pero nada más lejos de la realidad. Si pensamos en una impresora, ésta debe tener un modo de reposo o espera, mientras no está ejecutando ningún trabajo de impresión. Revisar la configuración del software que llevan instalado todas para poder aplicar la mejor configuración posible en función de nuestras necesidades, es algo que deberíamos hacer todos. Activar el “modo de ahorro de energía”, que automáticamente deja una máquina en un estado de mínimo consumo tras un período de inactividad, o apagar alguno de sus componentes que no utilizamos con frecuencia, son algunas de las funciones que nos pueden ser de bastante utilidad en este sentido.

Medidas simples para el corto y medio plazo

Además de lo anterior, hay otra serie de medidas que podemos aplicar y que, en mayor o menor escala permiten obtener ahorros en clave energética y contribuyen a un menor gasto al final de un período. Si lo sumamos, a lo largo del año, siempre es pasta:

  • Desconectar los cargadores de móvil, equipos portátiles, pilas,… que no se están usando, que aunque no lo parezca, siguen consumiendo cuando están enchufados.
  • Configurar un perfil de administración de energía acorde con el uso que haces de tu ordenador.
  • Usar regletas con interruptor, que permiten desconectar todos aquellos aparatos que estén enchufados en ella.
  • Vigila el uso de los aparatos de calefacción y aire acondicionado y ajusta su configuración, adaptándola a la época del año.
  • Elimina la “calefacción individual”, es decir, busca soluciones globales para evitar que cualquiera tenga debajo de su mesa una estufa o un calefector y tire por la borda todos los esfuerzos realizados en otras áreas.
  • Usa la opción de desconectar el monitor, en lugar de usar un salvapantallas.
  • Apaga todo cuanto aparato puedas al terminar la jornada de trabajo.
  • Motiva y convence a tus empleados de que hacer esto es bueno para todos, para que la pelea sea en conjunto y no de sólo unos pocos. Da ejemplo.
  • Muestra tu preocupación en este sentido a tus proveedores de aparatos eléctricos, ellos te podrán plantear opciones.
  • Analiza el consumo y revisa la factura todos los meses para detectar picos y desviaciones provocadas por averías o derivaciones de corriente (pérdidas de energía).
  • Si no lo tienes claro, pide ayuda a un experto en la materia para hacer un diagnóstico de tu consumo y saber por dónde puedes atacar para reducirlo.
  • Negocia periódicamente con el proveedor y con otros que haya en el mercado.

Conclusiones

En temas de consumo energético siempre podemos poner algo de nuestra parte. Es una misión de todo el equipo de personas que trabaja en cualquier empresa lograr que cada día se eviten malgastar recursos energéticos, que al final la empresa paga (y a qué precio hoy en día…). Este es un tema en el que cualquiera que se pare a pensarlo un poco, seguro que encuentra alguna medida que puede aplicar de inmediato y a medio plazo, de cara a reducir su consumo eléctrico y, por extensión, la factura a pagar a final de mes.

Reducir costes de oficina a través de la factura eléctrica es posible y nadie en la empresa debería despreciar una batería de medidas enfocadas para ello. Quizás no parezca la forma más espectacular, la que permita un gran ahorro, pero si te paras a pensarlo, al cabo de un año es un dinerillo que se queda en la empresa y una buena negociación con el proveedor puede traerte alguna sorpresa bastante positiva. Todo contribuye a que la cuenta de resultados cuadre y se aproxime a la zona deseada, hoy en día no se puede despreciar ningún capítulo.

En Blog Sage | Recortar gastos en la oficina de manera sencilla
Imagen | Jumanji Solar

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero

2 Comentarios

  1. El problema es tanto de ahorro como de educación. Preferimos quejarnos de que nos suben las tarifas en lugar de analizar si realmente necesitamos consumir toda esa electricidad o si podemos pagar menos simplemente con un consumo eficiente.

  2. Sí, sin duda la educación de todos nosotros como usuarios es fundamental para conseguir un consumo razonable. Actuar de manera responsable es cuestión personal de cada uno y de no perdonar en el día a día las cosas que aparentemente son pequeñas, pero provocan despilfarro energético.

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