Absentismo, motivación y compromiso

El problema surgido en el tráfico aéreo a raíz del comportamiento de los controladores ha reabierto el debate sobre el absentismo en las empresas. Ausentarse del puesto de trabajo por causas justificadas o injustificadas es un problema añadido en las organizaciones a los habituales de su actividad, que en términos económicos algunos cifran entre el 1,5% y el 4% del PIB de toda la Unión Europea.

El absentismo suele producirse de forma cotidiana pero en pequeñas dosis, lo que no suele provocar ninguna crisis, cosa que sí sucedió cuando los controladores se ausentaron de su trabajo en masa. Todo ello derivó, como sabemos, en la declaración del estado de alarma por parte del Gobierno, pero el problema sigue sin resolverse. Por eso, cuando una empresa decide preocuparse por el absentismo debe prepararse con antelación analizando posibles escenarios y actuar antes de que sea demasiado tarde.

Con independencia de los argumentos esgrimidos por este colectivo, que justificaba su actuación por haber sobrepasado las horas anuales de trabajo pactadas, hay otro tipo de problemas que inducen a los trabajadores a faltar a sus obligaciones y que vienen provocados por distintos motivos.

Acontecimientos comunes como la enfermedad de un familiar, el fallecimiento de alguien cercano, una separación matrimonial o problemas que pueden surgir con los hijos pueden afectar seriamente a las personas, y eso influye claramente en su rendimiento profesional. Si a esa más que probable desmoralización se añade un trabajo monótono, un clima laboral poco propicio, hay falta de promoción o se tiene el síntoma del “quemado”, el cóctel abstencionista está servido.

Baja laboral y absentismo presencial

En todas las empresas estos acontecimientos pueden suceder, pues por encima de la condición de trabajador está la condición de persona, y antes de que se produzca un cuello de botella productivo hay que plantearse cómo abordar este tipo de situaciones para aplicar las soluciones adecuadas antes de que sea demasiado tarde.

Las enfermedades suelen ser la causa más frecuente de absentismo, que pueden derivar en baja laboral. Ya sean reales o ficticias, una vez que se entra en esa dinámica volver a la normalidad cuesta. Los accidentes laborales suelen ser otro dato a tener en cuenta, pero en este caso lo que hay que plantearse es si la política de prevención de riesgos laborales es la adecuada.

La falta de interés y de estímulos en el trabajador también originan baja productividad, pero en este caso lo que puede aparecer es un absentismo presencial, que no es otra cosa que el cumplimiento horario del empleado aunque con poca dedicación a su actividad profesional. No falta a su trabajo, justifica su jornada pero su rendimiento dista mucho del que desea la empresa.

Comunicación y motivación

Las situaciones descritas no dejan de ser un perjuicio importante para las compañías, mucho más si la plantilla es reducida, pues no queda otra que repartir entre los demás el trabajo que alguien deja de hacer.

Es obvio que hay causas justificadas y puntuales de absentismo que son inevitables, y además no hay empresa que se libre. Forma parte del día a día y es un problema que en condiciones normales no debería ir a mayores. Pero no basta con tener actualizadas las estadísticas sobre el asunto para estar tranquilo o empezar a ponerse nervioso, hay que pasar a la acción con una actitud preactiva para que no pueda ir a más.

Hay métodos para prevenirlo como fomentar una mayor comunicación e información en ambos sentidos, involucrar a los empleados en los objetivos de la empresa, fomentar la flexibilidad horaria si ello es posible, facilitar la conciliación familiar y mantener un clima laboral adecuado, que son recetas no excesivamente difíciles de poner en práctica hoy en día para evitar que el absentismo tome carta de naturaleza.

Conclusiones

El conflicto entre los controladores y AENA es un ejemplo claro de por qué no es conveniente dejar que las desavenencias se enquisten hasta el punto de no retorno. A la hora de buscar culpables hay que señalar a todos, porque además los que han sufrido las consecuencias han sido los ciudadanos que pretendían disfrutar de un largo puente.

La propaganda contra los controladores ha sido más que notable porque eran reincidentes, cargando sobre todo con sus respetables sueldos, pero aquí hay muchos futbolistas que cobran bastante más y tienen menos responsabilidades. El foco no debería ponerse ahí sino en la mala gestión del problema, sobre todo si el dinero en juego es de otros.

Intentar motivar, involucrar en los objetivos, preocuparse por la situación personal de los trabajadores, integrar a la plantilla organizando actividades extralaborales de ocio, y promover la formación y la promoción no van a evitar el absentismo, pero lo van a reducir de forma apreciable.

En Blog SAGE Experience | El plante de los controladores aéreos, ¿y si pasa en mi empresa?
Más información | “Absentismo laboral”, Jesús Francisco Molinera (Google book)
Imagen | Fotos Gov/Ba

JotaC es licenciado en Ciencias de la Información y desarrolla su actividad profesional en la banca, en el área comercial.