7 actitudes que demuestran que el postureo también está (MUY) presente en la empresa

Reconócelo, seguro que tú también lo has hecho alguna vez. Has cometido el pecado del goloso postureo que ahora está tan de moda tanto en tu vida personal como laboral. Te has dejado llevar por el aplauso fácil y la sonrisa cómplice de algún acto que es “socialmente cool”. Ser la persona que uno desea ser de cara al público, hoy en día, ya no es tan difícil. Basta con una red social, unas cuantas dosis de sonrisas perfectas y algo de tiempo libre para crear el esbozo de una vida envidiable.

Incluso es cada vez más frecuente en las organizaciones el “trabajo postureo” o tener una actitud de aparentar ante los demás. ¿No has visto a nadie haciendo lo mínimo y parecer siempre muy ocupado, con muchas reuniones y quejándose mucho? ¡Voilá! Estamos ante un claro ejemplo de postureo.

Qué es el postureo o los gestos de cara a la galería

El término postureo en una palabra acuñada recientemente utilizada en el lenguaje popular. Se ha visto reforzada con el uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías, ya que su definición se encuentra muy ligada a las nuevas vías de comunicación donde la imagen es muy importante.

Respecto a qué es, podemos decir que se trata de una forma de comportamiento y pose ligado a la imagen y a la apariencia más que a una motivación real. Es un exhibicionismo que requiere público para que ese “alardeo” pueda producirse.

Un claro ejemplo serían esas fotos y vídeos que se comparten en Facebook, Instagram o similares en los que aparecemos haciendo ciertas actividades socialmente muy bien vistas o valoradas, y que son compartidas sólo para que se sepa qué hemos hecho. Es como si lo que no se comparte, no hubiese ocurrido.

Qué beneficio cree que tienen el que lo hace

Nos sentimos mejor mostrando la parte buena de nuestras vidas. Aunque nuestra realidad no sea tan bonita como la última postura de pilates con un filtro “Valencia” en Instagram, el plato del restaurante más trending o un smoothie para desayunar sano.

Y aunque todos sabemos que es imposible que una persona esté siempre feliz y sin problemas, tendemos a proyectar lo mejor de nosotros mismos, ya sea como forma de autoafirmación, de buscar la aprobación o, simplemente, por el placer de exhibirse.

¿Pero en realidad, nos da la felicidad que buscamos este postureo? Esas fotos de desayunos con todos los elementos perfectamente colocados, con flores frescas, y bajo un filtro, otro filtro, espera… un filtro más. Y listo.

Como véis, el postureo es algo silencioso pero contagioso. Pero el postureo es mucho más: te convierte en un ser  competitivo, deseoso de demostrar que eres más feliz, más listo, más guapo y más interesante que el resto de la gente. Supone no admitir que pueda haber un fallo en el sistema. ¿Es esto lo que realmente importa?

7 ejemplos de postureo en la empresa

Actitudes y ejemplos de este tipo hay muchas. Veamos las más características dentro del ámbito laboral:

  1. Trabajar más horas de las que corresponde. Da igual si tienes o no trabajo. Si preguntamos te contestarían el típico “vengo antes o salgo después porque estoy hasta arriba con este proyecto” Es como una competición en la que gana el que más horas pase en la oficina, aunque se vaya holgado de trabajo. Pero, ¿no debería ganar el que es capaz de ser eficiente y realizar su trabajo dentro de su jornada laboral?
  2. Aparentar en las reuniones. Muy típico. Llegar a una reunión y lo primero que se hace es dejar sobre la mesa el Smartphone o la Tablet, incluso chequeándola de vez en cuando. En realidad, sabes que estás reunido y, salvo causas excepcionales, no vas a atender nada durante ese tiempo. Pero da igual, queda bien, aparenta y da la sensación de importancia.
  3. Ser el más guay en las Redes Sociales. Hoy en día, trabajamos nuestra marca personal más que nunca. No es más que crear de forma intencionada la imagen que uno quiere de uno mismo evitando aquellos datos que no queramos enseñar a los demás. Por ejemplo, subir una foto del sitio tan “guay” al que has ido en tu hora de comer, una foto de un brindis con dos gin-tonics en dónde se mencione que estás celebrando tu ascenso…. Dan igual todos los problemas que tengas aparte, el caso es hacer ver que tú vida se acerca a la perfección.
  4. Pasear por la sala o en plena reunión. Cuando alguien se levanta de la mesa y pasea por la sala de un lado a otro, lo respetas de inmediato. Es puro poderío. Hay quien dice que hacen falta muchas agallas para hacerlo. Levantarse y apoyarse en la pared, cruzar los brazos y ponerse a pensar. Sin embargo, hay quien piensa que es puro postureo para hacerse notar dentro de una reunión o del espacio de trabajo. Si no vas a estirar las piernas, ¿para qué te levantas?
  5. Interrumpir en conversaciones. Ya sea para aportar una opinión, pedir más información o un simple sonidito para confirmar, hay quien le encanta participar para sentirse protagonista. Y no nos referimos a aquellas personas que tienen que participar para tratar el tema de la reunión. No. Nos referimos a aquellas que lo hacen para causar buena impresión, hacerse notar, y querer estar en todos los temas. Para todos ellos: ¡gracias por no interrumpir de ahora en adelante!
  6. Ir a afterworks o al conocido “terrazing”. Estos palabros los llevamos viendo desde hace muy poco. Resulta que lo de salir de currar estresado e irse a tomar una caña rápida ya no se llama salir de tranqui”. Ahora se llama afterwork. Y hay que hacerlo en algún sitio muy fashion, con picoteo cuqui y en el que se haga algún tipo de actividad chachi o algún rollo solidario. Porque irse de cañas esta demodé.
  7. “Estoy busy, pero puedo hacer una call rápida”; “Ir al brunch”; “Ser CEO y controlar el retrotiming”; “Estar haciendo un training con un brand site”; “Hacer el backup de algún project manager”. Son solo algunos ejemplos de expresiones muy utilizadas en las empresas en las que se lo que podemos denominar como spanglish. Y aunque muchas personas mezclan los dos idiomas ya que están todo el día utilizándolo, la gran mayoría lo hace como síntoma de ser más “cool”.

Y abro el debate. ¿Consideráis genuino ese interés que muestran las empresas por mejorar la sociedad de la que son partícipes o un simple gesto de postura para tener mejor imagen? Por ejemplo, ¿qué opináis de las semanas “fit” en las que se reparte fruta por la empresa? ¿Postureo o acción de la empresa para el cuidado de sus trabajadores?

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