¿Y si eres tú parte del problema y no de la solución?

retrovisor

Laurence J. Peter escribió en 1969 un libro titulado “El Principo de Peter”. En él formuló un principio, que se hizo bastante popular desde entonces hasta nuestros días y que dice lo siguiente:

En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia

Da qué pensar. Es un principio que invita rápidamente a la reflexión. Pero también debería llevarnos a la autocrítica. Digo esto último porque ya se sabe que es más fácil ver la paja en ojo ajeno que la del propio. Y es que a lo mejor nosotros mismos nos hemos convertido en un cuello de botella de nuestro negocio, alcanzando nuestro nivel de incompetencia (que diría Laurence J. Peter) y ni siquiera nos hemos dado cuenta ¿Seremos nosotros parte del problema y no de la solución?

Los procesos de cada organización evolucionan a lo largo del tiempo. Las personas también. Los condicionantes personales de cada trabajador, su habilidad y su capacidad personal provocan que lo hagan a velocidades diferentes. De esta manera, una persona relevante en un proceso, con el paso del tiempo, puede convertirse en un cuello de botella del mismo. Como decía Eliyahu M. Goldratt en “La Meta”, los cuellos de botella se mueven y aparecen donde menos te los esperas. Que no cunda el pánico.

Una situación de este tipo provoca reacciones y situaciones no deseadas en la empresa. Por ejemplo: perder oportunidades de negocio, tener a los clientes insatisfechos o un clima laboral desagradable. Las personas “frenadas”, acabarán por abandonar el barco, buscando nuevos retos en diferentes lugares, o bien, bajarán los brazos en señal de rendición. Los clientes, tarde o temprano, se irán a la competencia.

Es un ejercicio saludable preguntarnos cada cierto tiempo si nos hemos convertido en un cuello de botella dentro de los procesos en los que intervenimos. No pasa nada si admitimos que alguien es mejor que nosotros haciendo un trabajo. Dejemos que los que lo pueden hacer mejor, asuman la responsabilidad y la empresa en su conjunto (clientes, empleados,…) lo agradecerá. La cuenta de resultados también.

En Blog Sage | La importancia de la gestión empresarial
Imagen | Blmurch

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero