¿Por qué es tan difícil que un contable y un gerente se entiendan?

Es relativamente habitual que, en muchas empresas, los gerentes no tengan estudios de  Administración y Dirección de empresas. De hecho, tampoco es extraño que muchos gerentes que gestionan sus propios negocios ni siquiera tengan estudios superiores. Dos de los empresarios de más éxito del mundo, Amancio Ortega y Bill Gates, no tienen Estudios Superiores, aunque este último fue estudiante en la Universidad de Harvard. Sin embargo, ya es más raro que el  contable o responsable de la administración de la empresas carezca de estudios. El problema de la falta de formación en Administración y Dirección de Empresas de muchos gerentes y directivos es un factor limitante a la hora de comunicarse con sus contables.

Durante la segunda guerra mundial se popularizaron las máquinas de cifrado y descifrado de mensajes, siendo la más popular la utilizada por los alemanas, llamada “enigma”. La ventaja de estas máquinas es que los ejércitos se comunicaban con mensajes, que pensaban que el enemigo no podía descifrar. Sin embargo, los aliados consiguieron descubrir su sistema de cifrado, accediendo a los mensajes del ejercito alemán.

Si bien el contable y el gerente no están, ni deberían estar, en guerra, la comunicación entre ambos, en ocasiones, parece estar encriptada, ya que la terminología empresarial y financiera puede resultar compleja para la gerencia, mientras que para los responsables de la contabilidad puede ser difícil deducir que es lo que la gerencia quiere si no se lo indica en términos contables y financieros.

Y es que los mundos en los que se mueven uno y otro son diametralmente opuestos, estando la gerencia enfocada en la operativa del negocio y el contable en los números que emanan de las facturas, extractos bancarios, nominas, etc.

7 diferencias entre el contable y el gerente que dificultan la comunicación

  1. Los perfiles de un contable y un gerente suelen ser antagónicos, ya que  los gerentes suelen tener perfiles comerciales centrados en el crecimiento del negocio y los contables más analíticos.
  2. Los contables suelen traer malas noticias: pago de impuestos, ventas sin rentabilidad, dificultades de tesorería por exceso de crédito a los clientes, etc. Para muchos gerentes son un “mal necesario” para cumplir las obligaciones fiscales y mercantiles.
  3. Tradicionalmente, los gerentes se fijan más en la cifra de negocio, mientras que los contables miran las cuentas de resultados, viendo el resultado global del negocio.
  4. La gerencia piensa que por vender ya tiene que haber liquidez, mientras que el contable se fija más en los flujos de caja y en los periodos medios de cobro o de pago. Se puede vender mucho, pero si se vende sin rentabilidad y si se paga antes de lo que se cobra a los clientes, la empresa puede verse sumida en importantes problemas.
  5. A la gerencia le gusta más reunirse con los equipos comerciales que con el contable. El contable suele ser más aburrido, ya que los temas a tratar son, en el mejor de los casos, un aburrimiento para el gerente o administrador y, en el peor, las cifras que arroja la contabilidad pueden poner de manifiesto  una deficiente gestión.
  6. “El dato está mal” suele ser un argumento muchas veces esgrimido por la gerencia y los equipos comerciales, cuando este cuestiona la calidad de su trabajo. Por su parte, el contable piensa “¿pero cómo diablos va a estar mal el dato si lo he revisado cinco veces antes de traerlo a la reunión?”.
  7. Aunque muchos contables saben que no les hacen mucho caso, se esfuerzan en intentar trasladar la importancia de la información que atesoran, mientras que, para la gerencia, las reuniones con el contable son un trámite que aprovechan para pensar en otras cosas mientras miran al contable de vez en cuando para que no se note demasiado que, aunque su cuerpo está en la reunión, su cabeza está en otro lado.

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