¿Cuándo debe someterse una empresa a una auditoría?

Empezamos por el principio: ¿qué es una auditoría? La auditoría consiste en la revisión, por parte de un experto contable, de la contabilidad de una sociedad con el fin de acreditar, ante terceros, la razonabilidad de la veracidad y fiabilidad de su contenido.

La auditoria más habitual es la que se realiza, obligatoriamente, sobre las cuentas anuales de la sociedad y concluye, tras la revisión por parte de la firma de auditoría, con un informe que se manifiesta sobre dichas cuentas, recogiendo, razonablemente, la imagen fiel de la sociedad.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa, el objetivo de una auditoria no es detectar fraudes -aunque en el transcurso del trabajo se pueden evidenciar-, sino que su pretensión es dar a los agentes sociales información sobre la corrección de la información contable que la entidad revisada está publicando.

Quién hace una auditoría

El informe de auditoría ha de ser firmado por un experto independiente, inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC) del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

No puede ser auditor cualquiera. Ademas de poseer titulación universitaria previa, al ROAC se accede después de superar unas duras pruebas teóricas y prácticas sobre contabilidad, economía y algunas ramas del derecho. Además, debe certificar que posee experiencia profesional en una firma o despacho de auditoría por un periodo mínimo de tres años.

Evidentemente, el auditor no trabaja solo, sino que dispone de un equipo de profesionales cualificados que, siguiendo la normativa establecida en la Ley de Auditoría, realiza el trabajo de campo.

Tipos de auditoría

La auditoría más habitual es la auditoria obligatoria de las cuentas anuales de una sociedad. Es decir, es la que las sociedades mercantiles están obligadas a realizar, de acuerdo con la Ley, cuando superan, durante dos años consecutivos, dos de los tres siguientes parámetros: cifra de activo superior a 2,85 millones de euros, cifra de negocios superior a 5,7 millones de euros, número de empleados superior a 50.

También es obligatoria la auditoría de cuentas anuales consolidadas cuando se superan los parámetros indicados para las individuales, en este caso, multiplicados por cuatro.

Sin embargo, la auditoría de las cuentas anuales también pueden realizarse de forma voluntaria. Muchas son las empresas que lo hacen como ejercicio de transparencia ante terceros (inversores, socios, bancos, proveedores, etcétera).

También existen otros trabajos que realizan los auditores que, no siendo propiamente auditorías, precisan utilizar procedimientos de auditoría y están regulados por la normativa relativa a esa materia. Es el caso de los informes de subvenciones, procedimientos acordados, periciales judiciales, etc.

Cómo y cuándo hacer una auditoría

Además del cumplimiento de los parámetros indicados por la Legislación mercantil, que derivarían en la necesidad de auditar las cuentas obligatoriamente, existen diversos motivos que pueden llevar a una empresa a auditar sus cuentas.

Pueden ser voluntarias, básicamente en busca de transparencia y fiabilidad, o por otros motivos establecidos por la ley, como es el caso de las entidades cotizadas, compañías emisoras de oferta pública, sociedades de intermediación financiera, algunas ramas de seguros, las que reciban subvenciones o ayudas o contratos público superiores a 600.000 euros. También las que vayan a realizar ciertas operaciones societarias (fusiones, operaciones acordeón, etc).

Debe tenerse en cuenta que el auditor va a exigir de la empresa y su personal la máxima colaboración y, durante unas semanas, va a tener colapsado al departamento contable-administrativo. Además, con el fin de contrastarla con las cuentas, va a solicitar información sobre la compañía y sus saldos contables a bancos, asesores, clientes y acreedores.

Por qué solicitar una auditoria: beneficios y ventajas

Finalmente, en aquellas sociedades anónimas o limitadas que no tienen obligación de auditarse, los socios que tengan una participación superior al 5% pueden solicitar, al Registro Mercantil de su provincia, la realización de una auditoría. Con ello lograrán máxima transparencia y fiabilidad sobre su inversión.

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