Jubilación activa del autónomo

Ocho razones por las que el empresario no debe olvidarse de la contabilidad

Cuando nace una empresa, es normal que la contabilidad no sea una de las mayores preocupaciones del empresario, ya que generalmente las principales son la facturación y la liquidez. No obstante, es conveniente no dejar pasar mucho tiempo sin prestar atención a la contabilidad, ya que, aunque no se trata de un trámite administrativo obligatorio, es una herramienta imprescindible para el buen fin del negocio, puesto que sin ella, o si está plagada de errores, el empresario no sabrá si gana o pierde con su empresa. Y es mucho el dinero que se puede perder por errores o facturas sin registrar o mal registradas contablemente.

La contabilidad, además de servirte para saber cuál es la situación real de tu negocio, es esencial para ayudarte a prever y preparar tu éxito en el futuro. Además, como hay que llevarla obligatoriamente, es mejor utilizarla para la gestión del negocio y tenerla al día, que posponerla hasta que llegue el momento de preparar las declaraciones de impuestos.

Como normalmente no es el empresario el que se encarga de llevar la contabilidad, y tiene que delegar el día a día a empleados o asesorías, es muy importante que se preocupe de que esta se lleve al día, que no existan partidas pendientes de aplicación, ni errores, para que así los informes que demande reflejen la imagen fiel de la empresa.

Pero además de los controles debe exigir los informes que considere oportunos para evaluar la buena marcha de su negocio, ya que la contabilidad de una empresa es una valiosa base de datos, que se debe explotar convenientemente.

¿Por qué el empresario necesita tener conocimientos de contabilidad?

El administrador debe saber qué es lo que está firmando, y si no tiene conocimientos de contabilidad, difícilmente entenderá las cuentas anuales que está firmando y de las cuales se responsabiliza. En relación a la contabilidad, hay ocho puntos clave que debe tener en cuenta el empresario:

  1. Conoce tus cifras. La contabilidad te ayuda a conocer la marcha del negocio, realizar el seguimiento de presupuestos y comprobar que el plan de negocio se cumple.
  2. Mantén unos registros actualizados. La información es poder, y si los registros contables están actualizados, el poder de la contabilidad te ayudará a tener una visión general de tu negocio y de tus necesidades de tesorería.
  3. Asegura tus ingresos. Si controlas los saldos contables de tus clientes, tendrás un mayor control sobre los cobros. Asimismo, predisponte a negociar si un cliente tiene problemas de pago: suele ser mejor esperar un par de meses que emprender acciones legales.
  4. Planifica cuidadosamente el cierre del año. Que no te pille el toro, si tienes las cuentas al día, tendrás más margen antes de cerrar el año, de cara a realizar algunos ajustes que te permitan, o bien mejorar el resultado, o pagar menos Impuesto de Sociedades.
  5. Vigila muy de cerca tus costes. Tener la contabilidad al día te permitirá vigilar de cerca los costes, siendo conveniente también adoptar  procesos internos de aprobación de facturas.
  6. Recurre a la tecnología. Utiliza toda la tecnología contable innovadora que puedas para ayudarte a seguir tus ingresos y gastos más fácilmente, configurar alertas y recordatorios, gestionar el flujo de trabajo y mantenerte al día de todas tus actividades empresariales diarias.
  7. Prepara un presupuesto. Realiza previsiones de tesorería hasta finales del ejercicio para detectar posibles necesidades.
  8. Gestiona tu tiempo de manera eficiente. Una contabilidad al día y ordenada te ayudará a tomar decisiones más fundadas y en menor tiempo.

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