Qué son los activos intangibles y cómo pueden ayudar tu empresa

Los activos intangibles son uno de los elementos de mayor importancia en las empresas. Influyen en el día a día de la empresa, en sus procesos, pero también en su valoración económica.

El Plan General de Contabilidad define a los activos intangibles como “activos no monetarios sin apariencia física susceptibles de valoración económica”. Es decir, a pesar de no tener un soporte material son capaces de generar valor para la empresa.

¿Qué tipos de activos intangibles existen?

Se pueden señalar tres tipos principales de activos intangibles: los activos intangibles que lo son en el sentido contable del término, los que potencialmente pueden llegar a serlo y aquéllos otros que, a pesar de no poder ser clasificados como activos intangibles tienen un impacto en el valor de la empresa y comparten las principales características de los calificados por la contabilidad como activos intangibles.

Los activos intangibles en el sentido contable del término

Para que un activo pueda ser calificado como activo intangible ha de cumplir diversos requisitos. Por obvio que pueda parecer, el primer requisito para que puedan contabilizarse como activos los activos intangibles es cumplir la definición de activo. Eso aparta del sentido contable del término a aquellos elementos intangibles de los que no se pueda decir que son controlados por la empresa.

Así, por ejemplo, las inversiones en el capital humano de los trabajadores (por ejemplo, a través de su formación) no pueden considerarse un activo intangible porque no pueden ser controladas por la empresa. Una vez lo posee, es el trabajador quien controla su propio conocimiento.

Otro requisito es que cumplan los criterios de reconocimiento de los activos. Para ello, su valoración debe realizarse de forma fiable y ha de ser probable que se obtengan beneficios gracias a los intangibles que se reconozcan.

Y un tercer requisito es que los activos intangibles sean identificables. Para ser considerados identificables una primera posibilidad es que sean separables, es decir, que se puedan vender, arrendar o transmitir de cualquier otra forma distinta a su venta. En definitiva, se trata de que sean posibles formas de aprovechamiento por terceros de ese activo intangible.

La otra posibilidad para que los activos intangibles sean considerados como identificables es que surjan de derechos contractuales (como la adquisición de una marca a otra empresa, por ejemplo) o de la ley.

Aquellos elementos que pueden llegar a contabilizarse como activos intangibles

Existen elementos capaces de generar beneficios económicos para la empresa que, sin embargo, no cumplen los requisitos para ser calificados como activos intangibles que figuren en la contabilidad, pero que determinadas circunstancias pueden hacer que se acaben reconociendo en la contabilidad.

Por ejemplo, las marcas generadas internamente en el seno de la empresa no se contabilizan, pero sí la contabilizará la empresa adquirente en el caso de una compraventa.

Otro ejemplo es el fondo de comercio generado internamente, que podría ser susceptible de contabilización tras una combinación de negocios.

Los otros “activos intangibles”

Aunque no tengan la calificación contable de activos intangibles, por no poder llegar a cumplir los requisitos para su contabilización, deben ser tenidos muy en cuenta determinados intangibles de importancia crucial para la empresa.

Por ejemplo, el capital humano, la clientela, la organización o el know-how son solamente algunos ejemplos de intangibles de gran impacto en la vida de la empresa. A pesar de no estar recogidos en la contabilidad, es muy conveniente que la empresa se preocupe por cuánto pueden valer y si se van deteriorando con el paso del tiempo o determinados acontecimientos o si, por el contrario, su contribución a la valoración de la empresa se va reforzando con el tiempo.

¿Cómo pueden ayudar los activos intangibles a la empresa?

Dada la variedad de activos intangibles y las vicisitudes por las que pueden pasar, son muchas las vías por las que los activos intangibles pueden ayudar a la mejora de la empresa.

1) Mejorando su capacidad para incrementar las ventas

Los activos intangibles permiten abrir nuevas líneas de negocio en las que obtener nueva demanda. Un buen ejemplo de ello son las patentes.

También permiten incrementar la producción con los recursos tangibles disponibles. Por ejemplo, una empresa bien organizada puede producir más con los mismos recursos humanos y materiales.

El incremento de la disposición a pagar por los productos de la empresa por parte de los clientes es otra vía por la que los intangibles pueden ayudar a generar más ingresos. Por ejemplo, una buena marca puede hacer que los clientes estén dispuestos a pagar más.

2) Reduciendo los costes de producción

La generación de los intangibles adecuados y su buena gestión están en la base del crecimiento de la productividad de la empresa, que permite reducir los costes de producción.

Son muchos los ejemplos de esta contribución de los intangibles. Por ejemplo, el know-how permite realizar labores a la empresa que sin ese know-how serían imposibles en el corto plazo o que quizá fuesen abordables en el largo plazo con unos costes muy elevados.

3) La cesión de derechos de uso sobre activos intangibles

Muchas empresas obtienen ingresos derivados de la cesión de derechos de uso de determinados activos intangibles como, por ejemplo, patentes, derechos de autor, compartiendo experiencias de la empresa útiles para sus clientes, etc. A veces se emplea el término royalty para referirse a estos ingresos.

En estos casos, la empresa no se desprende del control del activo intangible, sino que, a través de su consentimiento, permite su uso por terceras personas a cambio de una compensación económica.

En otros casos, muchas empresas permiten el uso gratuito por terceros de determinados activos intangibles que son de su propiedad o permanecen bajo su control. Aunque no medie una contraprestación, si puede la empresa obtener un retorno de la cesión gratuita del uso de activos intangibles. Un ejemplo de ello es el fortalecimiento de la marca.

Otro ejemplo de aprovechamiento de la cesión gratuita de los derechos de uso sobre intangibles es la extensión de estándares empleados por la empresa. Así, por ejemplo, muchas empresas informáticas han sido capaces de obtener una cuota de mercado importante en muchos productos gracias a la previa extensión de determinados estándares empleados en herramientas cuyo uso ha sido cedido gratuitamente.

4) La reducción en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades de las rentas procedentes de determinados activos intangibles

El artículo 23 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades establece una reducción en la base imponible de las rentas procedentes de determinados activos intangibles. El importe de la reducción se calculará como un porcentaje de las rentas procedentes de determinados activos intangibles.

El porcentaje será el resultado de multiplicar un 60% por el coeficiente que resulte de dividir los gastos directamente relacionados con la creación del activo, incluidos los derivados de la subcontratación con terceros no vinculados, entre los gastos directamente relacionados con la creación del activo, incluidos los derivados de la subcontratación y, en su caso, de la adquisición del activo. Dicho coeficiente se multiplicará por un 30%, sin que con ello pueda superar el 100%.

No todos los activos intangibles pueden generar el derecho a la reducción. Los activos intangibles cuya cesión de uso puede generar el derecho a la reducción son patentes, dibujos o modelos, planos, fórmulas o procedimientos secretos, de derechos sobre informaciones relativas a experiencias industriales, comerciales o científicas.

No puede generar el derecho a la reducción la cesión de ningún otro activo intangible. La ley enumera diversos intangibles que no pueden generar el derecho a la reducción: marcas, obras literarias, artísticas o científicas, incluidas las películas cinematográficas, de derechos personales susceptibles de cesión, como los derechos de imagen, de programas informáticos, equipos industriales, comerciales o científicos.

Para disfrutar de la reducción se deberán cumplir varios requisitos:

  • Que, a quien se cedan los derechos de uso de los activos intangibles, lo haga en el desarrollo de una actividad económica.
  • Si la empresa a la que se ceden los derechos de uso del activo intangible es una empresa vinculada, no deberán emplearse los activos intangibles en la producción de bienes o servicios que adquiera la empresa cedente y le generen gastos fiscalmente deducibles,
  • Que la empresa a la que se cedan los derechos de uso de los intangibles no esté situada en un paraíso fiscal, salvo que ese territorio sea miembro de la UE o haya motivos económicos válidos.
  • Si, conjuntamente con la cesión de uso, existen prestaciones accesorias debe quedar claramente reflejado en el contrato cuánto corresponde a las prestaciones accesorias y qué parte del precio corresponde a la cesión de uso de intangibles.
  • Disponer de los registros contables necesarios para poder determinar los ingresos y gastos directos correspondientes a los activos objeto de cesión.

La renta objeto de reducción se calculará, con independencia de que el activo intangible esté o no contabilizado, por la diferencia entre los ingresos del ejercicio procedentes de la cesión del derecho de uso o de explotación de los activos y las cantidades que sean deducidas fiscalmente por la amortización del activo intangible, y por aquellos gastos del ejercicio directamente relacionados con el activo cedido.

5) La venta de activos intangibles

Además de la cesión de uso de activos intangibles, la empresa puede generar ingresos de la venta de dichos activos, de forma que se transmitan el control definitivo de dichos activos.  Esto es particularmente importante en empresas dedicadas a la actividad investigadora o creativa.

En otros casos, la venta de intangibles puede ser una vía para obtener la tesorería necesaria para reducir el apalancamiento financiero de la empresa, cuando sea necesario.

6) La posición ventajosa que pueden generar en operaciones entre empresas

En determinadas operaciones entre empresas como la adquisición de empresas, la toma de control de una empresa, la realización de negocios conjuntos, la realización de contratos de colaboración a largo plazo entre dos o más empresa y otros muchos, la valoración de los intangibles puede ser un elemento determinante.

En las adquisiciones de empresas, la valoración de los activos intangibles (entre ellos el fondo de comercio) es una de las piezas clave para determinar el coste de la adquisición.

Los acuerdos a largo plazo de colaboración entre empresas también se ven muy influidos por los intangibles. Las franquicias son un claro ejemplo de ello. El franquiciador presta una serie de servicios, incluso entrega determinados bienes, pero en el atractivo que pueda tener su franquicia el elemento más determinante suele ser la cesión de determinados intangibles como la marca o el know-how.

En Blog de Sage | Las mejores fórmulas para mejorar la comunicación interna en la empresa y no morir en el intento

Imagen| Thinkstock