Publicado por el 13/08/2010 | Contabilidad, fiscalidad y laboral | Escribe un comentario!

Errores clave en la gestión contable de la empresa


Vía Livinglavida Pyme encontramos un buen post sobre los cinco errores clave en la gestión contable de la empresa. Dentro de estos errores iniciales que se describen, me voy a permitir la licencia de ampliarlos y dar mi visión particular sobre estos errores en la gestión contable y otros muchos relacionados con la dirección financiera.

Aunque voy a detallar una lista, el principal error es partir de la premisa de que la contabilidad es una obligación fiscal. La contabilidad es una herramienta de control y apoyo para la toma de decisiones en la empresa y como todas las herramientas, en su uso vamos a encontrar las ventajas y potencia que nos ofrece la ciencia contable.

Manolete, si no sabes torear… recurre al outsourcing

Ayer, Pablo nos dió una clase magistral sobre las razones para no torear en la empresa. Aportemos una más; si no sabemos perfectamente contabilidad, debemos externalizar la gestión contable y fiscal y ponernos a disposición de la asesoría que encomendemos nuestro trabajo.

El asesor es nuestro confesor particular, nuestro director espiritual y financiero y como tal figura que representa y lleva a cabo, debemos seguir al pie de la letra sus indicaciones y sus maneras de trabajar. El asesor fiscal y contable no es un proveedor más, es el que dirige correctamente nuestros balances, el que nos indica dónde debemos recortar, en qué puntos no estamos actuando bien en materia de financiación o el que se encargará de elaborar nuestros planes de tesorería.

Muchos autónomos y pymes se obcecan en controlar ellos mismos sus obligaciones fiscales y recurren a la típica “libretilla” u hoja excel para controlar las cuentas de sus empresas. Este es el mejor principio para un desastroso final dado que nunca vamos a tener una imagen clara y fiel de la evolución de nuestra empresa.

Los tickets no se dejan atrás, granito a granito se forma una montaña

Las empresas pequeñas tienen una particular manera de reflejar sus gastos. Me acuerdo de un fontanero que iba de vez en cuando a la ferreteria de la zona a comprar cualquier material pequeño para terminar una reparación. Imaginemos, pegamentos, alguna abracera, algún codo… Este hombre nunca recogía estos tickets de compra y los pagaba con dinero particular, no dinero de la actividad empresarial.

Estos pequeños gastos, a lo largo de un ejercicio, suman una buena cantidad y no tener controlados absolutamente todos los gastos de la empresa desvirtuan nuestra cuenta de resultados. Pagamos más impuestos de los que realmente debemos y tampoco nos cuadran nuestras cuentas mentales.

Es decir, a nivel contable y fiscal, presentamos un rendimiento mucho mayor del rendimiento real con el consiguiente perjuicio económico para nuestra propia empresa. En esta línea, no vale tampoco incluir dentro de la contabilidad, gastos que no tienen nada que ver con la actividad. Por ejemplo, las facturas del restaurante del fin de semana o la compra semanal del Carrefour para casa, no son gastos deducibles bajo niungún concepto.

Engañar en nuestra propia contabilidad es hacernos trampas al solitario y el objetivo de pagar menos impuestos no se consigue haciendo trampas. Existen infinidad de bonificaciones y deducciones que se pueden poner en práctica sin necesidad de jugarnos los cuartos con Hacienda.

La trampa de los ingresos y del dinero fácil

En ocasiones, el IVA es una cantidad de dinero muy golosa que genera que muchos autónomos y pymes se escuden en la no inclusión de estas facturas en las oportunas declaraciones de IVA y oculten los ingresos que se obtienen con estas ventas. Sectores típicos para ocultar ingresos son todos los clientes finales que no van a declarar esta factura por si solos.

Por ejemplo, el modelo 347 es el instrumento favorito de Hacienda para controlar los ingresos y gastos de las empresas, pero claro, particulares, comunidades de propietarios o facturas que no lleguen al límite de los 3.005,06 euros anuales con el mismo cliente no se declaran por esta vía.

Muchos empresarios sacan estas facturas fuera de contabilidad con el consiguiente perjuicio para las arcas públicas y realizan el fraude fiscal en el IVA apropiándose de la cuota del impuesto y minoran la base imponible del impuesto de sociedades o del IRPF.

Evidentemente, una empresa que se dedica a engañar a Hacienda no puede contar con socios en su vida. Si no somos pulcros con nuestros ingresos y gastos ¿qué socio va a confiar en nosotros? Yo no, desde luego. Sin pasar por alto que este tipo de fraudes fiscales suele tener las piernas muy cortas y todas estas empresas pasan por la puerta de Hacienda antes o después.

Reflexionemos sobre estas actuaciones que me reservo la siguiente batería para un futuro post, pero como vemos, la sinceridad es la clave de la gestión contable y fiscal.

En Blog Sage | El reto de la gestión de la información en la empresa
Imagen | Gaelx

Remo es licenciado en Química y LADE, relacionado con la dirección financiera y fiscal de empresas. Escribe habitualmente en los blogs Pymes y Autónomos y El Blog Salmón.

Puedes seguirlo en Twitter en @Remo_

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