Publicado por el 13/02/2011 | Contabilidad, fiscalidad y laboral | 5 comentarios

Diez síntomas de un trabajador desmotivado

Motivación

Esta semana veíamos en una entrada un video protagonizado por Emilio Duró en el que planteaba que la motivación es una de las claves para lograr el éxito empresarial en cualquier dimensión. Pequeñas y grandes empresas, necesitan personas motivadas y con los objetivos bien claros para poder alcanzar los retos que plantea el negocio constantemente. Pero si nos paramos y somos realistas, en las pymes (y también en las grandes corporaciones), la carga de trabajo del día a día acostumbra a comerse el tiempo de casi todo el mundo y apenas se dedica tiempo a evaluar con criterio y coherencia el desempeño de las personas.

En algunos casos, desde los departamentos de RRHH y avalados por la Dirección General, se ponen en marcha “novedosos” sistemas de medición del rendimiento global de cada persona, pero cuyos resultados son estériles y no valen para prevenir que las personas caigan en una especia de deriva profesional. Su formación y su experiencia acumulada se diluyen y no sirven como base para ejecutar de manera eficiente su trabajo. Se pierde eficiencia y, tarde o temprano, si se cuenta con alguien desmotivado en la plantilla, pueden surgir algunos problemas. Para evitar esto, no queda más remedio que estar en permanente alerta y tratar de detectar a tiempo la sintomática que refleja un estado de desmotivación en cualquier miembro del equipo. Aquí van algunos de los que yo considero síntomas más destacados de desmotivación de un empleado:

  • Desconocimiento de los objetivos reales de la empresa a todos los niveles (generales, departamentales,…).
  • Ejecución de tareas con un nivel de resultado inferior al que podría ser esperado, aunque no del todo malo y suficiente para salir del paso y no ser detectado.
  • Limitación voluntaria de la capacidad de reacción e investigación a la hora de buscar soluciones ante problemas que puedan surgir en el trabajo diario. No se va más allá de lo estrictamente necesario y no se arriesga para no cometer errores. “Yo ahí no toco que no es lo mio”…
  • Tendencia a evitar liderar proyectos o trabajos en grupo.
  • Búsqueda activa de empleo en otras organizaciones, incluso en sectores diferentes.
  • Laxitud con los horarios de entrada y salida, aunque cumpla de sobra las horas requeridas.
  • Tendencia a la frustración, aunque participe en diferentes proyectos en distintos ámbitos y con diferentes equipos.
  • “Transpiración” de negatividad al conjunto de la organización.
  • Protagonista habitual de comentarios y chascarrillos entre sus homólogos, justificados y también injustificados, convirtiéndose en un “factor común”.
  • Reflejo en su organismo de la situación vivida: la cara es el espejo del alma.

Conclusiones

Cualquiera que lidere un equipo debería reflexionar acerca de las verdaderas causas que llevan a una persona o a varias llegar a esta situación, tratando de identificar si se dan estos síntomas entre sus discípulos. Métodos del siglo XIX aplicados en el siglo XXI, líderes que no lo son, estructuras organizativas obsoletas, excesiva burocracia,… son sólo algunos ejemplos de ellas. Es importante detectar estas situaciones antes de que sea tarde, antes de que se cruce el punto de no retorno, ya que puede provocar problemas de diversa índole y puede afectar a cualquiera, de los mejores o de los peores, aguas arriba o abajo en el organigrama.

Y tú ¿Te has sentido alguna vez desmotivado con tu trabajo? ¿Qué has hecho para superarlo?

En Blog Sage | Utilizar el coaching para extraer lo mejor de las personas
Imagen | Mike Lewis

Pablo Herrero

Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero

5 Comentarios

  1. Si la desmotivación es máxima, lo mejor es cambiar de trabajo

  2. Sí, pero pensemos el asunto desde el punto de vista del líder de un equipo también. Lo mejor es evitar que ningún trabajador acabe así por factores como los comentados u otros diferentes. Si la cosa se pone muy fea, como comentas, lo mejor para todos, estoy de acuerdo en que es cambiar de aires.

  3. Cuando entras en una empresa, sueles entrar con la máxima ilusión y después, si no te saben cuidar, puedes caer en la desmotivación. Que no te den proyectos interesantes, que nunca te digan “buen trabajo”, que te llamen la atención un día por llegar cinco minutos tarde cuando por norma general tienes que hacer horas extras gratis diarias para acabar tu trabajo… Yo hablo con mis jefes cuando me empiezo a sentir mal: hay algunos que reaccionan y todo se encauza, y a otros que les resbala lo que les dices, con lo cual, empiezo a buscar un nuevo trabajo.

  4. Totalmente de acuerdo en lo de cambiar de trabajo, o al menos intentarlo. Si la desmotivación es evidente y se prolonga durante demasiado tiempo, se acabará físicamente y emocionalmente extenuado y los problemas de salud no tardarán en aparecer.
    Cuando pienso en mi anterior trabajo, todos los puntos que citas se cumplían al pie de la letra. En el actual, ninguno. En una situación de desmotivación casi completa, yo creo que siempre es mejor salir por piernas en cuanto se pueda (valorando los riesgos, claro).

  5. El punto es que hace la empresa para evitar que un colaborador se desmotive… la clave y eso es algo que siempre debemos tener presente la gente trabaja no para alguien …. sino con ese alguien….. mientras el jefe, dueño, gerente como quiera llamarse no empodere o mejor promueva la auto organización la desmotivación sembrará su semilla y asomará el caos.

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