Publicado por el 11/10/2011 | Contabilidad, fiscalidad y laboral | 6 comentarios

¿De verdad queremos que nuestros clientes paguen con tarjeta?

Una de las cosas que más me llama la atención en una ciudad como Londres es la gran cantidad de gente que hay en todas partes. Vas a una tienda o a un bar y siempre hay gente comprando o consumiendo comida y bebida. Las cajas registradoras no paran de funcionar todo el tiempo y es normal ver alguna cola delante de ellas, en las que por cierto, a casi todo el mundo ves pagar con tarjeta bancaria.

En España uno puede pagar con tarjeta casi en cualquier lugar, aunque aún quedan comercios y negocios de hostelería en los que a uno sólo le permiten usar el efectivo. Otros son reacios y ponen mala cara cuando desenfundas la tarjeta para pagar o no tienen el TPV preparado para que lo uses. Aunque es fácil pensar que es mejor que un cliente pague en efectivo para evitar la comisión bancaria por la operación y así tener un mayor margen, es importante tener presente que el pago con tarjeta es un servicio para el cliente y que le hace la vida más fácil a éste.

Ventajas del pago con tarjeta para el comercio

Un negocio que trabaje en la calle, de cara al público y que no permita usar el “dinero de plástico” a sus clientes, está perdiendo oportunidades de venta. Su proceso de compra está incompleto para muchos clientes que prefieren utilizar las ventajas del pago con tarjeta y evitar llevar efectivo encima constantemente. El comercio que no permite pagar con tarjeta también se está perdiendo otra serie de ventajas que ofrece el uso de TPV en su operativa diaria.

  • Evita tener que gestionar el efectivo y toda la logística asociada con el banco.
  • Mayor seguridad en el traslado de efectivo y a la hora del cierre, ya que el dinero pagado con tarjeta se va directamente al banco y no pasa por la caja ni se queda en dependencias propias.
  • Se reduce el riesgo operacional, es decir, el de cobrar mal o devolver mal el cambio.
  • Se ofrece un servicio a los clientes, que pueden elegir entre pagar en efectivo o con tarjeta y que les puede permitir optar a la financiación que les ofrece su entidad.
  • El pago con tarjeta es rápido y ágil, si se dispone de los medios adecuados.
  • El dinero no pasa por manos de ningún empleado, evitando la tentación de “meter la mano en la caja”.
  • La operativa del comercio pagada con tarjeta, queda reflejada automáticamente en el sistema de banca electrónica, pudiendo consultarla en cualquier momento.

Oferta de TPV de los bancos

En esta ecuación de compra-venta y pago con dinero de plástico, no podemos olvidarnos de una variable importante, como es el banco. Está muy bien que nuestro negocio permita pagar con tarjeta, pero no podemos hacerlo a cualquier precio. Es importante gestionar esta “pata” del negocio y comprobar la oferta existente en el mercado.

Si uno busca un poco, seguro que hoy en día encontrará un banco dispuesto a ofrecerle unas condiciones decentes para contratar un TVP (en forma de bajas comisiones por operación, instalación gratuita del terminal y sin cláusulas y condiciones extrañas de vinculación). Posiblemente nuestra entidad podrá mejorar lo que nos ofrece si le decimos que estamos dispuestos a aceptar una oferta de un tercero y no sea necesario cambiar a otra.

En este sentido, a la hora de negociar con el banco el TPV a instalar, hay que tener en cuenta que no por ser el TPV más caro tiene que ser el mejor para nuestro comercio. Hay que analizar el proceso de compra e instalar uno que se adapte perfectamente al mismo. Por ejemplo, un taxista necesita que el TPV disponga de conexión a Internet vía GPRS o 3G para que sus clientes puedan pagar en cualquier punto de la ciudad; a un comercio en el centro de una ciudad, le basta con un TPV que disponga de conexión vía línea telefónica o ADSL.

Conclusiones

En el mundo del pago con tarjeta nunca debemos olvidar que se trata de un servicio que nuestro negocio ofrece a los clientes. El uso de las mismas está cada vez popularizándose más, sobre todo desde que la gente ha perdido el miedo a comprar por Internet y estos demandan poder usar tarjeta. Es posible que algún día veamos la desaparición del dinero de plástico y el papel moneda sea sustituido por otros medios de pago, o tal vez sea una utopía.

En cualquier caso, el sector de los medios de pago sigue avanzando para tratar de reducir el número de intermediarios necesarios en un proceso de pago, de tal manera que se pueda reducir el coste operativo en cada transacción. Las tarjetas de pago por contacto, que ni siquiera hay que sacar de la cartera para pagar con ellas, o el pago con el móvil son algunos ejemplos de sistemas que podrían llegar algún día a matar al papel moneda.

En Blog Sage | La SEPA o ley de servicios de pago
Imagen | Colin

Pablo Herrero
Pablo Herrero es Ingeniero Industrial en la especialidad de Organización Industrial, relacionado con la Ingeniería de Organización de empresas. Escribe habitualmente en el blog Fuera de Límites y ha colaborado en Pymes y Autónomos.

Puedes seguirlo en Twitter en @pabloherrero

6 Comentarios

  1. Lo que más me llama la atención de NY es que para evitar comisiones bancarias por tarjeta en los comercios el dinero de un tiempo a esta parte lo quieren de papel y con ello te aplican el descuento del recargo que correspondería pagar a ellos. Precisamente en USA, en donde sin una tarjeta de crédito no eras nadie porque nadie te lo daba. A qué crees que se debe?

  2. Qué cosas, está claro que no todos pensamos igual y que la situación actual provoca cambios en temas que antes ni pensábamos. Yo creo que lo fundamental es que se preste el servicio pero que a la vez haya sistemas sencillos, sin demasiados intermediarios y que permitan una operativa con un mínimo coste.

  3. Además de los costes bancarios hay otras razones que restringen la admisión de las tarjetas de pago y se dan preferentemente en empresas medianas o pequeñas, no sujetas a control de auditoría.

    En algunos casos, como podrían ser las empresas de servicios, el pago con tarjeta deja un registro inamovible de cada operación, lo que dificulta el negocio en “B”, más fácil de ocultar cobrando en efectivo. En otro tipo de actividades también puede darse el caso, si no tienen la posibilidad de manipular el movimiento de existencias, cuando llegue la inspección de Hacienda.

    Desgraciadamente, las ventas en “B” tienen mucho arraigo en nuestra economía y en época de crisis, con un desempleo tan alto, más todavía.

    Estos días los medios de comunicacion exponen, alarmados, el elevado porcentaje que alcanzan las operaciones “B” en Grecia e insisten en la necesidad de coregirlo cuanto antes. Tengo el convencimiento de que España no está muy distanciada y sólo se comenta anecdóticamente, como algo natural y admisible, lo que no deja de ser un tremendo disparate, en perjuicio de quienes cumplen con sus obligaciones fiscales. Por ejemplo los asalariados.

  4. Sobre el tema de cobro con tarjeta en los comercios,deberia cobrarse la comision al cliente,puesto que es el el que lo realiza,o que el cobro fuese mas justo,exigiendo a los bancos el cobro por unidad,no a comision.
    Por unidad (por operacion),a o,50 o algo asi.Al fin y al cabo el pago lo realiza el cliente y el no es consciente de que al usar el servicio (tener que cobrarle con targeta),nosotros (pimes)tendemos,por no perder poder adquisitivo,incrementar el precio a los que no usan la targeta.O lo que es lo mismo,nosotros no podemos sumarle la comision al cliente(que usa la targeta) por estar prohibido.Lo justo seria,que cada cual pague el servicio con todos sus costes y que el cliente elija incrementar el precio del producto o no.
    un saludo

  5. En realidad sí se puede, incluyendo lo que se espera pagar por comisiones al fijar precios. Si mi memoria no falla, la Ley de Medios de Pago iba a tratar esto y se iba a poder fijar de manera clara un precio para pago con tarjeta y otro para pago en metálico.

  6. En este sentido, dos buenas cosas en Londres y en el RU en general son:
    se puede usar cualquier cajero gratis para sacar dinero o recargar el móvil y que se puede obtener hasta un máximo de 50 libras cuando pagas en la caja de la mayoría de los supermercados. Además, no se tiene que firmar en todos lados ni te piden identificación, y fraude hay a montones!

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