Cierre contable del ejercicio: periodificación y valoración de existencias


En plena recta final del año, debemos ir realizando las principales consideraciones para llevar a cabo el cierre contable del ejercicio. A pesar de que la información contable en muy pocas empresas se lleva día a día, las previsiones que debemos realizar ahora van encaminadas a cerrar una contabilidad que nos de una imagen fiel de la situación de la empresa.

En esta entrada vamos a destacar dos puntos importantes dentro del ajuste final del resultado contable que muchas empresas pasan por alto a la hora de hilar una cuenta de resultados que refleje realmente el beneficio o pérdida contable. Fundamentalmente, tenemos que considerar los efectos de la periodificación de ingresos y gastos así como los efectos de la valoración de existencias.

Periodificación de de ingresos y gastos

La periodificación de ingresos y gastos consiste en la distribución real en la cuenta de resultados de los ingresos y gastos que tenemos en un ejercicio pero que alcanzan a uno o varios años. Por ejemplo, imaginemos una póliza de seguro anual sobre un vehículo. Esa póliza tiene una cobertura anual y por tanto debemos distribuir en nuestra contabilidad la parte de gasto que se imputa a cada ejercicio.

Si el 1 de julio hemos realizado un seguro sobre un vehículo por importe de 600 euros, el gasto real a este ejercicio será de 300 euros (parte proporcional del seguro desde julio a diciembre). Las cantidades que no se imputan en la cuenta de pérdidas y ganancias por efecto de la periodificación se reflejan en el balance en las cuentas de activo y pasivo, de gastos e ingresos anticipados, 480 y 485 respectivamente.

Valoración de existencias

El segundo gran punto de ajuste de la cuenta de pérdidas y ganancias lo tenemos con la valoración de las existencias finales del ejercicio. Existe un gran grupo de empresas que no suelen practicar una valoración de existencias excrupulosa, de tal manera que suponen que todas las compras del ejercicio se han vendido y por tanto, no existe una variación en el almacén.

El efecto que genera esta contabilización errónea de las existencias, es una disminución del resultado contable del ejercicio y por tanto, una disminución de los impuestos a pagar. Pero esta práctica contable, está realmente perseguida, dado que a efectos tributarios, el registro de las existencias iniciales y finales junto con el método escogido para su valoración debe ser puesto en práctica a rajatabla.

Dentro de los métodos admitidos por el plan general contable para las existencias encontramos fundamentalmente la valoración mediante el precio o coste medio ponderado y el método FIFO, descartando la aplicación del método LIFO.

Recordando un poco estos dos métodos, el coste medio ponderado es el método de valoración que calcula el coste de la venta realizando la media ponderada del importe de las compras y el método FIFO es el método que supone que las primeras salidas por ventas corresponden con las primeras entradas en almacén.

En ambos casos, la empresa debe realizar la valoración contable de las existencias iniciales y finales de manera que no se falsee el resultado contable del ejercicio. Tengamos presente también que no realizar estas operaciones contables puede aumentar la cuota de impuestos a pagar si al comienzo del ejercicio disponíamos de muchas existencias en stock y apenas hemos realizado compras de mercaderías.

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Imagen | Sabanna

Remo es licenciado en Química y LADE, relacionado con la dirección financiera y fiscal de empresas. Escribe habitualmente en los blogs Pymes y Autónomos y El Blog Salmón.

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