Recordatorio para optimizar la gestión del circulante
La gestión de la tesorería es hoy más que nunca un factor crítico en las empresas. Las necesidades de financiación que posibilitan que la empresa pueda seguir funcionando, y las de inversión, para planificar el largo plazo, suponen para el director financiero de la compañía una tarea que hoy no es fácil, al tener que hacer malabarismos con los derechos de cobro pendientes, la administración del efectivo y las previsiones de pago.
Ante las instituciones financieras, que son las que a la postre van a facilitar que el circulante mantenga un curso fluido –aun en momentos complicados como el actual–, existen productos para optimizar esta gestión. Unos son clásicos, como la póliza de crédito y el descuento comercial, y otros más sofisticados, como el factoring y el confirming. Son fórmulas creadas para que las tensiones que se generan en el capital circulante de la empresa no estrangulen su actividad, aunque acceder a ellas es a veces complicado.
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