Todo lo que una empresa debe saber sobre los contratos en prácticas

Si hemos terminado recientemente nuestros estudios y ya disponemos de una titulación, el contrato de trabajo en prácticas nos ofrece la ocasión de poder mejorar nuestros conocimientos y aplicarlos en el día a día laboral. No solo se ve beneficiado el trabajador pudiendo completar su formación, si no que la empresa también puede recibir interesantes bonificaciones.

El contrato de trabajo en prácticas, el cual no debemos confundir con las becas, ni con las prácticas no laborales o un contrato en prácticas, es un tipo de contrato laboral que permite la inserción en el mercado de trabajo de los jóvenes que acaban de terminar sus estudios. No obstante, existen dudas acerca de qué es exactamente, a quién va dirigido y por cuánto tiempo se puede celebrar.

Qué es el contrato de trabajo en prácticas

El contrato de trabajo en práctica es una modalidad que permitirá al empleado obtener la práctica y experiencia profesional adecuada a su formación. Se podrá celebrar siempre y cuando el trabajador tenga un título universitario, título de formación profesional de grado medio o superior, título reconocido como equivalente a los anteriores o certificado de profesionalidad que habiliten para el ejercicio de la profesión.

No obstante, hay que tener cuidado ya que no porque se posea uno de esos títulos es factible. Es necesario que no hayan pasado más de cinco años desde la obtención de los correspondientes estudios (7 años si es un trabajador con discapacidad). Años que pasan a ser irrelevantes si se trata de un joven menor de 30 años que no haya trabajado antes.

El contrato podrá celebrarse tanto a tiempo parcial como a tiempo completo, acompañado de su proporcional reducción en la retribución. En cuanto al salario a percibir, estará fijado por el convenio colectivo sin que en su defecto sea inferior al 60% de lo que le corresponde durante el primer año y el 75% durante el segundo año.

Sea como fuese, nunca podrá ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional. En caso de que el contrato sea a tiempo parcial, la retribución será reducida de forma proporcional a las horas de menos trabajadas.

¿Cómo se formaliza el contrato en prácticas?

Este tipo de contrato deberá formalizarse siempre por escrito. En él deberá figurar al menos la duración del contrato, la titulación del trabajador y cuál serán los puestos que va a desempeñar.

De no formalizarse por escrito se presupondrá que es celebrado por tiempo indefinido salvo que se demuestre su temporalidad. Igualmente pasa si la jornada es parcial, ya que si el contrato no se celebra por escrito, se presumirá por jornada completa. De ahí la importancia de de que consten todos y cada unos de los datos.

Una de las limitaciones de este tipo de contratación es que no se podrá contratar en prácticas en la misma o distinta empresa por tiempo superior a dos años en virtud a una misma formación. Del mismo modo, no se podrá estar contratado en una misma empresa durante más de dos años para el mismo puesto de trabajo, aunque sea en virtud de una diferente formación.

Antes de realizar el contrato y para asegurarnos de que el trabajador no ha sido contratado en prácticas para ese mismo puesto con la misma titulación, es recomendable pedir una certificación al Servicio Público de Empleo Estatal en el que constará esta información y evitaremos posibles problemas.

El SEPE dispone de 10 días para entregar dicho certificado. Si pasado este tiempo la oficina de empleo no ha emitido el certificado el empresario quedará exento de la responsabilidad que pudiera derivarse de contratar a alguien que legalmente no se puede.

¿Cuál es su duración?

El contrato en prácticas tiene establecida una duración que no podrá ser inferior a seis meses ni exceder de dos años. No obstante, en ocasiones los convenios colectivos determinan duraciones diferentes en función de las propias características del sector y las prácticas.

Cuando el contrato es inferior a los dos años se podrán acordar hasta dos prórrogas. No obstante, la duración de cada prórroga nunca podrá ser inferior a la duración mínima del contrato establecida legal o por convenio y siempre sin sobrepasar el límite establecido.

Si cumple el contrato de trabajo y el trabajador continúa prestando sus servicios sin denuncia en contra, el contrato se convertirá en ordinario por tiempo indefinido, salvo prueba aportada que verifique su temporalidad.

No obstante, si se quiere volver hacer un contrato en prácticas al trabajador en cuestión, nunca podrá ser contratado en esta modalidad para el mismo puesto ni por la misma formación.

Además, se establece un periodo de prueba de un mes para los titulados en grado medio o certificado de profesionalidad de nivel 1 o 2 y dos años para los contratos en prácticas celebrados con trabajadores que posean un grado superior o certificado de profesionalidad de nivel 3.

El certificado de prácticas

Para que el trabajador pueda acreditar la experiencia que ha adquirido en el tiempo que ha durado el contrato, una vez finalizada las prácticas la empresa debe entregar al trabajador un certificado donde conste la duración de las mismas, los puestos ocupados y las tareas desempeñadas.

Ventajas para la empresa

Cuando una empresa formaliza un contrato en prácticas, pueden beneficiarse de unos beneficios siempre que se cumplan una serie de requisitos:

  • Reducción del 50% de la cuota a la Seguridad Social por contingencias comunes mientras que dure el contrato si se contrata se realiza con una persona menor de 30 años, o menor de 35 con discapacidad igual o superior al 33%.
  • Si se contrata a un trabajador que estuviera realizando prácticas nos laborales, se obtendría una bonificación del 75% de las cuotas.
  • Si el contrato en prácticas se convirtiera en indefinido, ya sea a tiempo completo o parcial, la empresa se podrá beneficiar de una bonificación durante 3 años de 500 euros anuales en el caso de los hombres y de 700 euros en el caso de las mujeres que se descontarán de la Seguridad Social a pagar.